Spanish poem
Agustín de Vedia
by Antonio Lussich (1848–1928)
BALIENTE Tiene razón y cabal, ya me viene a la memoria, y aura recuerdo esa historia entre alegrona y formal; de aquel célebre metal que pa el Gobierno venía, en que Vedia les decía que en semejante negocio, quien dentrase como socio el riñón se aforraría.
JULIÁN Ese es hombre honrao y puro, de sentimientos muy sanos, que nunca mancha sus manos con la maldá, le asiguro ha de combatirla duro donde la llegue a bombiar, sin que lo haga recular la juerza, ni el poderío, y siempre ha flamiao con brío, el pabellón Nacional.
Al tal pueblero Escrutino yo le agradaba ese mozo, que es como güey de empeñoso pa seguir un güen camino no ayudaba a su desino para eligir gobernante, pues con la lay por delante no se había de echar atrás; y hacer cejar es capás al toro de masaguante.
Y también dicen que son los que hicieron el pastel, del mesmo pelo que él pero cuajaos de atribisión, que fue amasao en unión con el atual presidente pero han de ver redepente cuál será su resultao. Mas los que ansina han falsiao tal vez que ya se arrepienten.
Y hasta también me contó que quien alumbró el candil, era el que noventa mil de aquel tratao se sacó; y tanto pobre quedó a causa de ese pandero, amuestrándonos el cuero dispués de mil sacrificios. Sin tener ni pa los vicios ni pa un poncho ni un apero.
Qué nos queda para hablar de los otros en tal caso, pues de batuque en atraso nos bamos a emparejar. Dejaremos de gritar «Los prencipios sostenemos», porque lo mesmo seremos sin ninguna diferencia en fin, tengamos pacencia que alguna vez montaremos.