Versos Spanish Antonio Lussich Coloquio entre los paisanos Mauricio Baliente y José Centurión

Spanish poem

Coloquio entre los paisanos Mauricio Baliente y José Centurión

by (1848–1928)

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MAURICIO BALIENTE ¿Por acá don Centurión? Bien haiga con su madrina ¡A que al rastro de una china, se ha largao esta ocasión!

CENTURIÓN Ni por pienso dio en el punto, le diré él porque llegué: de mi pago me ausenté por librarme ser dijunto.

BALIENTE Esa es cosa muy formal y serio se pone el caso.

CENTURIÓN Dentro de un rato amigaso oirá el gran merenjenal.

¿Y a usted que tal le va yendo?

BALIENTE Medio cordial de salú pero de riales a flüs de esta cancha van juyendo.

Pucha que se ha güelto viejo, tiene la barba y el pelo como esas nubes del cielo de un blanco medio azulejo.

CENTURIÓN ¡Que quiere amigo Baliente, las penurias de esta vida me han puesto el alma abatida y el corazón impotente.

Tanto he sufrido cuñao tan mala ha sido mi suerte, que muchas veces la muerte al Cielo se la he clamao.

BALIENTE Siempre triste don José porque ingrato es su destino; corte hermano otro camino.

CENTURIÓN ¡Si el mesmo sino tendré!

BALIENTE Nunca sea desconfiao, son cambios que tiene el hombre, y quien por ellos se asombre jamás saldrá bien parao.

CENTURIÓN Quiera oír su voto el Cielo, y sus palabras de aliento no se pierdan en el viento, trocando en suerte mi duelo.

BALIENTE Suelte a volar su carancho, y cuente la albersidá que lo ha traído por acá, abandonando su rancho.

CENTURIÓN Para la oreja aparcero, escuche y no se me asuste, que tuito el desbarajuste le contaré por entero.

BALIENTE Tiene pronta mi atención, estoy dispuesto a escucharlo, largue el royo sin cortarlo de esa fiera rilación.

CENTURIÓN Mas antes de rilatar acomodaré a mi obero, que por él salvé este cuero, que quisieron ojalar.

BALIENTE Metaló aquí en la ramada y tomando un cimarrón me contará la aflisión de esa su alma atribulada.

¡Ah! ¡Pingo para un apuro! Y de yapa que es cruzao.

CENTURIÓN Montando en él, no hay venao contra mis bolas siguro.

Esa suerte Dios me dio ni al más pintao embidéo, no muento maula ni feo demasiao maula soy yo.

BALIENTE No se achique mi aparcero, como cuadro es de valer, ¡porque sin merma ha de ser aquel gaucho terutero! Que otro tiempo jue el primero pa la guerra y el amor, pueta de menta y cantor letrao de labia y de cencia su nombre siempre en la ausencia fue alabao como el mejor!

CENTURIÓN No amigaso, con los años todo se pierde en la vida, lo que fue ilusión querida hoy se cambió en desengaños.

BALIENTE Boy a prender un tisón ¿Tiene mistos compañero?

CENTURIÓN ¡Cuando le ha faltao yesquero al que es gaucho de fogón.

BALIENTE ¡Ah terne! Siempre el mesmito, sólo en el pelo ha cambiao, y el cuero más chamuscao, pero en genio, ni un chiquito.

CENTURIÓN Y usté tamién ño Baliente, con su peso y con su calma da caídas que van al alma ¡y queman como aguardiente!

BALIENTE Alcance de aquel montón charamujas pa quemar, verá en un rato chispiar como yesca este fogón.

Sirba de más, de ahí arriba descuelgue aquel asador, tengo un asao de mi flor para templar la barriga.

¿Su buche ha de andar flacón?

CENTURIÓN Como maleta vacida.

BALIENTE Ganelé, pues, la partida y delé doble ración.

Aura trate de domar ese vientre tan arisco, si se amansa del peyisco nos saldremos a pasiar; de paso lo he de llevar a una güena pulpería y aunque sea con lejía mamaos hemos de salir; ¡Para que tristes vivir pudiendo haber alegría!

CENTURIÓN ¿Pero digamé cuñao tan sólo se encuentra aquí?

BALIENTE Si siempre solo viví, y solo, el mundo he traquiao. Pa las hembras soy curao, pues no me enriedo en sus tientos soy libre como los vientos, como en el aire el chajá; y el amor nunca me hará salir del pecho un lamento.

CENTURIÓN De una piscoira me habló cierta vez, que había tenido, y siguiendo a su partido de esa prenda se ausentó, la que de pena murió (Dios la tenga en santa gloria), pero siempre en su memoria ritratada la tenía; cuasi lloraba ese día cuando rilató su historia.

BALIENTE Olvide ño Centurión ese recuerdo tan triste, que mi pecho no resiste y me parte el corazón; cuentemé la rilación de lo que a usté le ha pasao; qué trifulca lo ha obligao abandonar la querencia, tal vez su sola alvertencia de algún pango lo ha salvao.