Versos Spanish Antonio Lussich Discurso del Juez Marcial

Spanish poem

Discurso del Juez Marcial

by (1848–1928)

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Qué platicage apretao al compás de las boteyas los ojos como centeyas briyaban de los mamaos. Marcial estaba atufao, con el gofio se atoraba, y al general le largaba al hablar, cada gargajo que al final de arriba abajo cuajao ño Borges estaba.

Causaba hipo la mamada de la gofiera riunión, y ver la geta del nación con su cabeza pelada. Siempre compraba parada en favor del general, y con gañote e metal daba al porrón cada beso, que se le hinchaba el pescueso como lomo de bagual.

Redepente se paró y largó un rilato al trote. Diciendo «que en Lanzarote ha sido en donde nació el más bravo que pisó las oriyas de esta tierra, porque su cabeza encierra un carcumen nunca visto; y quien con él no ande listo a la fija que lo entierra.

Que al pesar de su inorancia, y su escuro nacimiento, él amostró su talento dende que jue pión de estancia. Y que al fin con su costancia y su natural saber, al cabo alcanzó a tener un carro de melcachifle. Y tanto le pegó al chifle que General llegó a ser.»

El Marcial es un cogoyo que jiede a bastera freca, no agarra fuego esa yesca y es mala pasta pa un hoyo. Hai la quizo dar de crioyo pa reboliar una lanza, y al probar su gran pujanza ese canario travieso, cuasi deja a Borges tieso con un chusaso en la panza.

Al ver tan amargo atraso pa que no se retobara largó Marcial la tacuara y comenzó a darle abrazos. Por disgracia un cabesao forsejeando le chantó. Que sin querer lo largó contra el lomo de una silla; y el golpe de sus costillas como caja retumbó.

A tal cariño y blandura vido que si se quedaba, el rumbo que lo esperaba era el de la sepoltura. Creyó cosa más sigura en tan peliagudo transe salir juera del alcanse de ese viejo bagualón, y pegarse una untasión para que el mal no lo avance.