Spanish poem
El pan de cada día
by Eusebio Blasco (1844–1903)
Que ande en trapícheos Blasa con el hijo de don Lino, y haga caso del sobrino de su tía Nicolasa, y al esposo de María se la vea aproximarse... ¡bah! señores, no asustarse, es el pan de cada día.
Que un político en calzas prietas fume, beba, trinche y ame, y a todas las niñas llame cursis, tontas y coquetas, dando con su tontería ganas de al Ebro arrojarse... señores, no hay que asustarse, es el pan de cada día.
Que un gastrónomo antropófago coma, a costa de un amigo, sin que un bocado enemigo se le pare en el exófago, y con bárbara alegría le vean de aquel burlarse... no es cosa para asustarse, que es el pan de cada día.
A un ciudadano que presta al setenta y dos por ciento, con tachable fingimiento y conducta muy honesta se le ve a Santa Lucía rezar, y en el pecho darse, pero... ¡nada! ¡no arredrarse! es el pan de cada día.
Que a un militar aguerrido y valiente como el Cid, que nunca tembló en la lid ni se declara vencido, ante una paisana mía le veamos doblegarse... caballeros, no asustarse, es el pan de cada día.
Que un portero de intendencia, dándose lustre y jabón, un día de vacación diga: «No damos audiencia» y lo mismo que un usía importancia quiera darse... no hay por eso que asustarse, que es el pan de cada día.
Que un señorito de aldea, que dice menistro y botica. con una facha estrambótica, un non plus ultra se crea, dando en la triste manía de lucir y acicalarse.. . ¿de qué sirviera asustarse si es el pan de cada día?
Que un diputado novel dé palabra a su partido de mostrarse decidido y de trabajar por él, mostrando gran apatía así que llega a alejarse... no merece eso asustarse, que es el pan de cada día.
Y que yo haga una letrilla cuando tantas se han escrito con pie mucho más bonito, ¿no es cosa que maravilla? No critiquéis, pues, mi afán, poetastros y copleros; lo que yo hago, caballeros, es de cada día el pan.