Versos Spanish Eusebio Blasco Los saludos

Spanish poem

Los saludos

by (1844–1903)

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Desde tiempo inmemorial es costumbre, entre la gente, saludarse mutuamente, cosa que es muy natural.

Es también costumbre añeja el cumplimentarnos todos con los diferentes modos que la crianza aconseja.

Pero hánse multiplicado de tal manera ambas cosas, que hoy día son numerosas las frases que han aumentado.

¿No es bastante saludar, cuando se tropiezan dos decir, vaya usted con Dios, ó bien, agur y mandar?

Pues no sucede así a fe: uno dice, adiós, fulano; otro, beso a usted La mano; Otro, servidor de usté.

Si a uno «Buenos días» dices, ó te contestará buenos, ó te dirá nada menos, ó solo dirá felices.

¡Salud! oirás a unos; ¡vaya bueno! dirá otro; ¡hola! exclamará este otro; ¡adiós! escuchas a algunos.

Este para saludar, se sonríe placentero; aquél, se quita el sombrero con política ejemplar.

Y no es esto solamente, sino que, según su estado, sexo, costumbres ó grado, así cambia en cada gente.

El pueblo, con un porrazo que acredite su franqueza: las hembras con la cabeza; los soldados con el brazo.

El espadachín en cruz; los cortesanos doblándose; los actores encorvándose; el fraile echando el capuz.

La marina, a cañonazos suele entender los saludos; y los morabitos rudos se inclinan cruzando brazos.

Los chiquillos de mantillas abren y cierran la mano; sus siervos al soberano con música y campanillas.

El espada, que a la res va a despachar con limpieza, la gorra de su cabeza quita, y la arroja a los pies.

Quiérela la mano oficioso; quién, risueño sonriéndose; quién, como un tonto riéndose, y quién, grave como un oso.

Uno, sin mirar saluda, otro, mira demasiado, otro, pasa por tu lado, y el rostro de lado muda,

Y en suma, infinitos modos; pero a Dios con devoción, con respeto y sumisión, siempre saludamos todos.

Y pues a Dios nombré, creo conveniente en El finar; basta ya de saludar, y hasta otro día: laus Deo.