Spanish poem
La Estrella, El Signo... ¡Ideal!
La estrella, el signo... ¡Ideal! el Hado infausto... locura; que para todo mortal propicia, fácil, igual en el mundo es la ventura. Para el monarca opulento, para el mendigo indigente tiene la vida igualmente un oportuno momento de sonrisa complaciente. No es la fortuna obtener ese atributo del ser que jamás faltó a ninguno: la buena estrella es saber asegurar cada uno su fugitivo placer. Fruto es la felicidad para gustarle en sazón; quien malogra la ocasión, culpa la casualidad, y llama a su imprevisión destino, fatalidad. Unos su influjo sintieron porque su influjo estimaron, otros de cerca la vieron, y su favor desdeñaron porque no la conocieron. Y aunque en el mundo tú así alumbras, felicidad, sol de muchos, yo ¡ay de mí! los rayos no percibí de tu hermosa claridad. Tal vez a mi lado estabas cuando de tu lado huía; tal vez tierna me buscabas y amorosa me llamabas cuando tu voz no entendía. ¡Cuán costoso es el saber, cuán costoso el aprender lo que debemos buscar, y cuán fácil olvidar lo que debemos temer! ¡Y cuán tarde el desengaño de nuestros errores vemos! Error que al fin conocemos para sentir más el daño que reparar no podemos. Mas daños al más novicio corazón han de tocar; pero es risible artificio a nuestras culpas llamar hado adverso ni propicio.