Spanish poem
El único día del paraíso – III
Eva, que aspira en el jardín ameno el húmedo frescor de la alborada, ve su casta hermosura retratada de manso arroyo en el cristal sereno
Céfiro besa, de perfumes lleno, su cabellera, como el sol, dorada, que cae en leves ondas desatada sobre el ebúrneo y delicado seno.
Quédase un punto atónita, indecisa, quiere luego abrazar la imagen pura que en la corriente trémula divisa,
y, al ver rota en el agua su figura, lanza a los ecos su vibrante risa perdiéndose a través de la espesura.