Spanish poem
El único día del paraíso – IV
La muda soledad del firmamento, como un lago, tranquila y transparente, el murmullo apacible de la fuente, la rumorosa undulación del viento,
de la vida el perpetuo movimiento que Adán, embelesado, admira y siente, todo sume su espíritu inocente en grave y religioso arrobamiento
Con el llanto agolpándose a sus ojos, sobrecogido ante grandeza tanta, póstrase, en tierna adoración, de hinojos.
Y es, bajo el solio del espacio inmenso, la primera oración que a Dios levanta, pura cual nube de oloroso incienso.