Spanish poem
El único día del paraíso – VI
¡Cuán tremendo el estigma del pecado sobre sus almas consternadas pesa al ver pasar, como fugaz pavesa barrida por el viento, el goce hurtado!
Núblase el cielo de repente, el pardo se agosta, el canto de las aves cesa y huyen gimiendo por la selva espesa las fieras en tropel desordenado
Como vagas imágenes de un sueño, brillan y se deshacen de improviso las dichas del Edén, antes risueño
Y en la gran dispersión del Paraíso, sólo queda a las plantas de su dueño, aullando de terror, el can sumiso.