Spanish poem
El único día del paraíso – V
Eva, por la serpiente seducida, cede al funesto ardor que la devora y vuelve a Adán, confusa y tentadora, de su belleza virginal vestida.
Por gustar de la fruta apetecida que despierta sus ansias en mal hora, suplica humilde, apasionada llora y en su inquietud febril de Dios se olvida
Fuego devorador y repentino de Adán enciende el contenido celo y abre a su infausta rebelión camino
Y cuando, en lucha con su propio anhelo, sucumbe al dulce halago femenino, va el sol llegando a la mitad del cielo.