Spanish poem
El único día del paraíso – VIII
La tarde empieza a declinar Con paso medroso y torpe, la infeliz pareja de aquel lugar de perdición se aleja, dirigiendo su rumbo hacia el ocaso
El tímido pudor ante el fracaso de la ventura humana, huye y los deja, y con rígida piel de blanca oveja cubren su cuerpo macilento y laso
Cada vez es más áspero el camino: difusa franja de matices rojos arrebola el celaje vespertino
Avanzan, y al través de los abrojos con susto ven, del animal dañino que está en acecho, relucir los ojos