Spanish poem
El único día del paraíso – XI
Rendidos por la angustia y el espanto caen en honda congoja, y mientras dura su lánguido sopor, la noche oscura cubre los cielos con su negro manto
¡Ay!, al volver de su estupor, ¡con cuánto afán, mezcla de asombro y de pavura, clavan en las tinieblas de la altura su mirada tenaz, que ciega el llanto!
Con el aura que calla el ruido expira Un astro sin calor, por el sombrío y mudo espacio, amarillento gira.
Y, abrazándose a Adán, en su extravío, Eva balbuce sollozando: -¡Mira! ¡Es el sol que se muere! ¡Siento frío!