Spanish poem
El único día del paraíso – VII
«¡Gemid, gemid por vuestra infausta suerte, -truena la voz de Dios desde la altura- la paz del mundo en negra desventura vuestra soberbia ingratitud convierte!
Tú, Adán, tú labrarás como más fuerte, desde hoy la tierra, a tus esfuerzos dura, y será siempre tu progenie impura esclava del dolor y de la muerte.
Salid, hasta que en hora venidera, el pie de una mujer inmaculada la frente aplaste de la sierpe artera »
Dijo, y blandiendo su fulmínea espada el ángel del Señor, echólos fuera del mustio Edén, y les cerró la entrada