Spanish poem
El Sol Medroso Del Diciembre Helado
by Gertrudis Gómez de Avellaneda
El Sol medroso del diciembre helado Su postrer rayo pálido lanzaba, Cuando a tu bella inspiración ligado Mi espíritu volaba: Y en la ribera cántabra te vía El arpa de oro en la agitada mano, Soltar la voz que acompañar solía Bramando el Oceano. Voz que en el corazón un eco triste Fiel repitió, de súbito pulsada La dócil cuerda, que en el alma existe Siempre al dolor templada. Unas tras otras las calladas horas Entre las sombras de la noche huían, Y del sueño las alas tembladoras Beleño sacudían. E inclinada la frente temerosa Sobre tu libro, con tenaz desvelo, Miraba de tu negra mariposa El fatídico vuelo. De media noche en el solaz profundo, Cuando se queja el ruiseñor amante, Cuando respira aletargado el mundo, Cual dormido gigante, Aún yo velaba conmovida y sola, Cual ave triste sin consorte y nido, Tal vez llorando la eclipsada aureola Del ángel ¡ay! caído. Y al despuntar la aurora en el Oriente, Tan rica de cambiantes y colores, Preferí de tu luna refulgente Los nítidos albores. ¡Cuántas profundas, grandes emociones Que en lo interior del corazón dormían, De tu arpa triste a los sentidos sones Súbitas me oprimían!... ¡Cantor de la inocencia! Blancas flores Un ángel mezcle a tu laurel sublime, Que tu mano al laúd de los amores No impuro sello imprime. Vuelve, vuelve a soltar la voz sonora, Ora cantes la vida ora la muerte; Leve o profusa, dulce o tronadora, Vaga, flébil o fuerte; ¡Suelta, suelta la voz! ora tu acento Del corazón revele los dolores, Ora suspire como dulce aliento Del aura entre las flores. Amor, tristeza, júbilo, ternura, La dulce paz y la esperanza inquieta, Los misterios del alma y de natura... ¡Todo es para el poeta! Que en el mar de la vida inquieto, en calma, Do quier fortuna su bajel impela, Para todos los vientos en su alma Se desplega una vela. Deja las almas enervadas, frías, Aletárganse en infecundo tedio, Y en crapulosas lúbricas orgías, Demandar eI remedio. En alas de tu genio sublimado, Deja la tierra los espacios hiende, Y en entusiasmo férvido y sagrado Tu corazón enciende. No mide, no la altura amedrentada El águila real, si emprende el vuelo, Fija en el Sol la impávida mirada ¡Y piérdese en el cielo!
inspiración
negra mariposa
ángel caído
luna
inocencia
la vida la muerte;