Spanish poem
Á Mi Buen Amigo
by José Campo Arana (1847–1885)
¡Cuánto sueño de gloria! ¡Cuánta esperanza despiertan en mi mente los acordes de la guitarra!
La luna se esparcia sobre la playa, el mar, dormido, con su blando arrullo la acariciaba, y léjos, de la brisa vagando en alas, se escuchaban los sones misteriosos de la guitarra.
Yo, trémulas las manos, trémula el alma, llevando entre mis brazos á la hermosa mujer amada, iba siguiendo el ritmo de alegre danza que modulaban las cadencias dulces de la guitarra.
Y tras de muchos años, muchos, de amarla, por la primera vez á sus oidos mi voz llegaba; mi voz, que, balbuciente y entrecortada, se confundia con las notas trémulas de la guitarra.
Y pasaron los años cual todo pasa, y aquel amor inmenso que escondido llevo en el alma, parece que despierta con nueva llama cuando escucho las vagas armonías de la guitarra.
Y la voz engañosa de aquella ingrata, y el murmullo del mar, que se dormia sobre la playa, y la emocion inmensa que me agitaba, todo me lo recuerdan los acordes de la guitarra.
¡Oh! Si acaso algun dia, ciego de rabia, hácia el crímen ó el mal, con torpe paso llevo mi planta, haz tú, Señor, que escuche para pararla uno de esos acordes misteriosos de la guitarra.
Y tú, mujer, que hoy ciega tu virtud manchas, tú, que fuiste adorada cual ninguna por pura y cándida, dime: ¿No te sonrojas, no sientes nada al escuchar las vagas armonías de la guitarra?