Versos Spanish José Campo Arana Á Mi Respetable Amigo

Spanish poem

Á Mi Respetable Amigo

by (1847–1885)

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Hundo en el polvo la soberbia frente que, cual reto orgulloso, erguida un dia, levanté á la altura; pára asombrado el corazon valiente su latido anheloso, y la vista que ayer al sol miraba, hoy se clava en la tierra temerosa y sombría. ¿Y qué poder me aterra? ¿Qué causa hubo tan fuerte que ha vencido el salvaje valor del alma mia? Una idea no más; una palabra que el viento ha hecho llegar hasta mi oido ignorando el pesar que me produce. ¡Dios! ¡Idea infinita, imposible verdad, tonante dueño de cuanto en el vacío cruza, bulle y se agita arrastrado en contínuo movimiento! ¡Dios! ¡La fuerza que crea cuanto concibe el hondo pensamiento; la mano que aniquila indiferente para crear de nuevo... ¡Oscura idea!

Yo creia en un Dios cuando era niño; con santa uncion su nombre pronunciaba durmiéndome con él entre los labios; Él era quien me daba tranquilo sueño y plácidas visiones, Él tambien quien mis cortas soledades guardaba de terror y apariciones. Padre amante, curaba cuidadoso los males que en mi seno se escondian, y guardaba piadoso la vida de mis padres, que conmigo su nombre bendecian.

Despues, con mis ideas trasformado, tambien en él creí. Yo le veia entre las vagas nubes que colora el sol que presta su matiz dorado á la primer sonrisa de la aurora; la armonía solemne, grave, dulce y pausada, que encanta los sentidos en la tarde serena de luz, de aromas y de cantos llena, era su voz; el rayo su mirada; el ronco trueno, el ruido de su carro que cruzaba el Empíreo; su suspiro la brisa; su espejo el ancho mar; su manto el cielo, y el sol esplendoroso su sonrisa.

Y en una y otra edad le comprendia, sentia su presencia en el ambiente que el pecho respiraba... ¡Ah! tambien hoy le siente mi sér al agitarse entre la duda, pero en las sombras del temor se escuda y en vano busco su mirada ardiente; porque mi entendimiento limitado recorre con afan de una á otra idea el campo estrecho que le dió el destino, y nunca llega al límite anhelado sin caer en grosero desatino. ¡Vano afan! Pensamiento equivocado. ¿Cómo medir con la ligera copa que el labio apura en solo un movimiento la inmensidad del mar?... ¡Y solicito medir con el pigmeo pensamiento la idea sin igual del infinito!...