Spanish poem
A Eliza
¿No ves cuán pronto por la azul esfera el vuelo de las horas se desliza?, ¿no ves, amable Eliza, marchitarse al nacer las tiernas flores de la fugaz y alegre primavera? Pues ¡ay!, con más presteza nacen, desaparecen los amores, las gracias de la edad y la belleza. Feliz en todas partes quien con el grato estudio de las artes mezclando las lecciones de virtud y piedad, engaña, burla del tiempo y de sus hijas estaciones la ciega rapidez y la inconstancia.
Así cuando la bella primavera pierde su gala y virginal sonrisa y se retira triste de tu jardín, Eliza, huyendo del invierno los enojos, al fuego de tu genio y de tus ojos con sus vivos colores y fragancia bajo de tu pincel nace en tu estancia.
En tu estancia feliz que yo contemplo será con tu presencia el más hermoso templo del gusto, la piedad y la inocencia, a cuyo culto y plácidos misterios vestal sacerdotisa con tu graciosa hermana será Eliza.