Versos Spanish José Zorrilla 30

Spanish poem

30

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¡Alahuakbar! ¡Dios grande! No sin causa Llamaron á Bú-Abdil desventurado, Ni sin razón Moraima el fatalismo Lloró de sus horóscopos infáustos. Desdichado en su hogar desavenido, En sus empresas de armas desdichado Y en su amor infeliz, siempre implacable Faltóle Dios en cuanto puso mano. La casa en que nació, la madre que hubo, El siglo en que a luz vino, todo aciago Le fué, y á todo cuanto en torno suyo Vivió sus desventuras alcanzaron. Dios le puso al nacer dentro del pecho Un corazón del infortunio blanco, Y el ambiente fatal de la desgracia Por do quiera que fué le fué cercando. Odio de su nación supersticiosa Por el temor de sus siniestros hados, Y por instinto de creencia y raza Odio á la par del vencedor cristiano, Vió el mundo sus virtudes sin aprecio Y su valor inútil sin apláuso, Y Arabes y Cristianos, por vencido, A un tiempo sin piedad le calumniaron. Los Moros olvidándole con ira, Mirándole con mofa los Cristianos, Unos y otros infiel en sus historias Legaron á los siglos su retrato. Los unos con lo negro de la saña, Los otros con la tinta del escarnio. En el cuadro inmortal de la conquista Su figura rëal emborronaron. La poesía, empero, cuyos ojos Escudriñan sagaces lo pasado, Y en donde quiera que lo encuentra admira Lo bello y lo infeliz, con entusiasmo Alumbra su semblante oscurecido, Y, sus forzadas formas restaurando, Su noble y melancólica figura Dibuja con contornos más esactos. No es la de un grande rey que el fatalismo De su sino provoca temerario, Con el valor del héroe que queda Por él vencido, pero no humillado: Es la figura triste de un Monarca Que obedece al impulso de los astros, Y, sin poderse defender, sucumbe De su destino bajo el peso ahogado. No es la robusta encina que se troncha Del huracán gigante entre los brazos, Sino la flor que, abriéndose tardía, Muere marchita por el cierzo helado. ¡Mísero Abú-Abdil! La historia austera No halla luz en tu rostro soberano, Pero la poesía te le alumbra Con el fulgor del infortunio santo. La historia te ve rey y sin corona, Enamorado y sin favor, soldado Y sin victoria, muerto y sin sepulcro… ¿Dónde hallará su luz para tí un rayo? —Alahuakbar ¡Dios grande! No sin causa Llamaron á Bu-Abdil desventurado, Y con razón Moraima el fatalismo Lloró de sus horóscopos infáustos.