Spanish poem
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Y si el diablo no es, del diablo tiene el incógnito el arte y sutileza, según de los destinos de su reino y del alma de Carlos se apodera. Con Navarra y los moros de Lotario y Bernardo se unieron las enseñas; Carlos, por su consejo, el patrocinio se atrajo del Pontífice y la Iglesia. Los obispos y el clero declararon buenos a Luis y a Carlos: de anatemas a Lotario cargaron, con fe unánime dando de Francia a Carlos la diadema, Carlos fué rey de Francia: desde entonces de Carlomagno apareció la herencia para siempre partida en la Alemania, Italia y Francia. Osados contra ésta, de Lotario y Bernardo por tres veces rompieron los pendones las fronteras. Mas por Carlos tres veces rechazados, volvieron a pasarlas con vergüenza. Lotario, al fin, cansado o impedido por la imperiosa voz de su conciencia, se metió en un convento, abandonando su real papel del mundo en la comedia. Mas Bernardo, señor de Septimania por derecho heredado, y por la sierra del Pirineo fuerte en Cataluña, mantuvo su derecho con firmeza. Carlos, modo no hallando de vencerle, le propuso aceptar su independencia de hecho si él se avenía a que en la forma feudatario de Francia apareciera. La forma era la paz; la paz el medio de ganar ocasión, prestigio y fuerza para poder más tarde soberano ser: aceptó de Carlos la propuesta.