Versos Spanish José Zorrilla 37 (¡Oh tú, que eres hermosa á…)

Spanish poem

37 (¡Oh tú, que eres hermosa á…)

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¡Oh tú, que eres hermosa á maravilla! Si supieras las dudas que me aquejan ¡Cómo estimaras mi pasión sencilla!

Si tus severos padres no te dejan, Ni tu mismo recato te permite Oir amores, que de tí me alejan;

Siquiera por piedad, Elisa, admite Que mis amantes ojos te veneren Y que solo á mirarte me limite.

Yo sé que mis miradas te refieren Los íntimos secretos que á sus solas Las entrañas y el alma les confieren.

Al contemplar los dotes que acrisolas, Se conturba mi triste pensamiento, Como en profundo mar las turbias olas,

Cuando allá removidas de su asiento Por la tendida playa van sonando, Agitadas del áustro turbulento.

No hay palabras de amor, no hay verso blando, Que puedan mitigar el fuego ardiente Que mi interior ¡ay Dios! está abrasando.

¡Qué triunfadora siempre, qué presente Estás á mi memoria noche y día, Númen de mis afectos y mi mente!

¡Portento de modestia y gallardía! ¡Gloria de la región Veracruzana! ¡Lustre y decoro de la'patria mial

¿Quién gozó de tu vista soberana, Que no quedase con placer rendido Juzgándote deidad en forma humana?

¿Quién ante tus altares fué admitido, Que á tus vivos reflejos deslumhrado El alma no rindiese y el sentido?

¿Quién no se conoció todo abrasado De inextinguible ardor? ¿quién pudo verte Sin sentirse en un punto trasformado?

¿Y quién sin adorarte, conocerte? ¡Criatura celestial! ¡Muger divina! ¡Cuan distante estoy yo de merecerte!

Cual la muger que diferir quisiera El parto, y tiembla como débil hoja, Así esquiva el guerrero la lid fiera Y tiembla de congoja.

En la oculta espesura No murmuran las fuentes, Yacen sin hermosura Los montes eminentes, Sin su verdor los árboles, Los pájaros sin voz.

En l' óculta espesura No múrmuran las fuentes Yacén sin hermosura, &c.

El recato y la modestia La van siguiendo conformes: Dos iris lleva en sus cejas Y en sus megillas dos soles.

Un vientecillo ligero Atrevido descompone De sus profusos cabellos Los rizos puestos en órden.

Tras sus miradas camino Y llego á la iglesia, donde Arrodillada la miro En el pavimento, inmóvil.

¡Criatura celestial! ¡Muger divina! Ese deseo de amar sin resolverse. Si por dicha, mi bien, un dia regresas: Estrecha al mio tu corazón amante. Es la melancolía, no la tristeza, &c.