Spanish poem
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Hoy ha dado la música al olvido al poeta, y su orgullo la ha perdido. Hoy, vanidosa y en su triunfo ciega, se derrama la música en el viento con armonía tal, que ya no llega con su rumor a herir más que el oído, ahogando su rumor su pensamiento.
Hoy vierte por las auras derramada, un torrente riquísimo de notas, que sostenidas a su antojo o rotas, a través de la atmósfera rasgada ruedan como una rápida cascada, o se van a perder en el ambiente, cual de un chubasco las postreras gotas traga voraz el arenal caliente.
Hoy, coqueta, mimada y opulenta, su placer nada más tomando en cuenta, y a placer por la atmósfera perdida, en mecerse en sus auras se recrea, y ufana por el viento se pasea, silba, trina y gorjea, y en sus trinos fantásticos olvida del poeta la voz, que la dió vida, y el mágico poder con que hoy campea. Hoy la música loca sobre un trono de ruido se levanta, y unos ecos titánicos provoca, con las orquestas monstros con que toca, y al universo, a quien aturde, encanta.
Y hoy el poeta, que en cobrar se empeña su rima, que la música desdeña, y la voz que robó de su garganta, vuelve a su voz de su palabra dueña a hacer, y, libre sus endechas canta.