Spanish poem
El Sabio
La fe de quien á oráculos acude, Sólo es superstición que la fe ahoga. Voy la historia á lëer con que ese libro Respondió á tu demanda; y si aún dudosa Tu alma desea explicación más clara, Pídela y la tendrás, palpable y pronta. Dijo: y fijando su mirada el sabio Sobre el libro fatal, con pavorosa Voz empezó á lëer, el caballero Prestando á su pesar atención honda: «Un celestial espíritu encantado »Tiene al Rey Alhamar: su augusta sombra »Sobre los leves rayos de la luna »Baja á la Alhambra en las nocturnas horas. »Mudo, invisible, su fantasma regio »Se mostrará una vez y una vez sola »Hablará: mas ¡ay! ¡triste del que entonces »Vea su faz y sus palabras oiga! »Él será engendrador del Rey postrero »Que en la Alhambra rëal ciña corona: »Y ¡ay de los de Nazar! ¡ay de Granada! »Con ese Rey fenecerá su gloria.» Leyó el sabio: y, quitándose del libro, Dirigió así la voz conminadora Al caballero, que encerrado le oye Mudo é inmoble en su armadura cóncava: —«¡Ay de los de Nazar! ¡ay de Granada! »Su Rey ha visto la tremenda sombra; »Y ¡ay de ti, Rey Hasán! ¡ay de tu sangre, »De raza tan fatal engendradora!»
Á estas palabras, el sombrío armado Dando un paso hacia el sabio, con voz ronca Pero resuelta, dijo, levantando La celada que el rostro le encapota: —«Yo soy Muley-Hasán: tú lo dijiste: »Yo he visto esa fantasma aterradora, »Cuya verdad de confirmarme acaba »La virtud de tu ciencia misteriosa. »Yo soy Hasán; pero desde este punto, »Para que tal cual soy me reconozcas; »Oye á tu vez la predicción que te hago »En cambio de tu oráculo y tu historia. »Yo soy el Rey Hasán; pero primero »Que mi raza consume tal deshonra, »Todos mis hijos, todos, uno á uno, »Ahogará sin piedad mi mano propia. »Ya lo sabes: adiós; y abre, pues creo »Que el aire de este cuarto me sofoca.» Dijo Muley-Hasán, y la salida Buscó bajo el tapiz, ebrio de cólera: Mas tomándole el sabio por la mano, Le detuvo diciendo: Rey, tú ignoras Lo que el cielo te guarda, y es preciso Desvanecer tus esperanzas locas, Tu hijo Abú-Abdil.....
MULEY-HASÁN (interrumpiéndole.)
Preso en la Alhambra Yace, y cadáver le hallará la aurora.