Spanish poem
Inspiración
¡Cristiana inspiración, hija del cielo, Que diste sér á mi canción primera, De mi existencia en el placer y el duelo Guía siempre lëal y compañera! Tú que, al vestirme mi mortuorio velo, Dirás conmigo mi oración postrera: Tú que abrirás con el sepulcro al alma De la tranquila eternidad la calma:
Tú que, al soplo de un aura perfumada, Con mi espíritu errante has recorrido los desiertos del África abrasada, Pensil de palmas, de serpientes nido: Y los cármenes frescos de Granada, Edén para los Árabes perdido: Y los talleres de Albión obscura: Y de París la bacanal impura:
Tú que, perenne, con materna mano Conservaste en mi alma por doquiera De la Esperanza el incorrupto arcano Y de la Fe la inextinguible hoguera: Tú que, al cruzar el arenal mundano, Has templado mi sed rabiosa y fiera Aplicando á mis labios la ambrosía Del cáliz de la dulce poesía;
No me abandones hoy que necesito Purificar y esclarecer mi idëa, Al fuego santo del fanal bendito Do inflamó Dios tu inextinguible tea. Hoy que anhelo una voz de eco infinito, Que más que de mortal robusta sea, Para enviar á la tierra en que vi el día En alas de un cantar el alma mía.
¡Inspiración católica, más fuerte Que los tres elementos destructores De la envidia, del tiempo y de la muerte! Ciñe mi sien y mi laüd de flores: Mágico encanto en mis palabras vierte Y, en brazos de los vientos voladores, Del turbio Sena al pobre Manzanares Lleva mi corazón en mis cantares.
Vuela y á España di que todavía Sin ira y sin pavor mi voz resuena Sobre el festín de la centuria impía, Que á sus míseros hijos envenena Brindándoles las copas de su orgía, Que la revolución con sangre llena: Dila que hasta que espire en mi garganta Celebrará su gloria y su fe santa.