Spanish poem
Quien Dio La Vida Al Ciego
by Juan Eugenio Hartzenbusch (1806–1880)
Quien dio la vida al ciego, Quien dio la voz al mudo, Quien vida nueva pudo A Lázaro infundir, Hoy pende de un madero, Y espira escarnecido Del pueblo fementido Que viene a redimir. Quebrántase la roca; Sin luz se queda el cielo; Retiembla, roto el velo, El arca del Señor; Y al ver los querubines La cruz que los aterra, Dirigen a la tierra Miradas de furor. —«La sangre que han vertido Los clavos y la lanza, Pidiendo está venganza: Dejádnosla tomar. »Descienda nuestro rayo, Y que haga furibundo Cenizas ese mundo Rebelde sin cesar.»— En tanto que al Eterno, Inmóvil en su trono, Acusa de abandono La hueste de Miguel, Bendicen el arcano De amor ardiente lleno Los justos en el seno Del padre de Israel. Que ya de su ventura Llegó por fin el día, Y al Hijo de María Unidos volarán; Dejando el Paraíso La víctima inocente Abierto al descendiente Del ya feliz Adán.
Pero si hoy en patíbulo espira, Juez vendrá severísimo luego, Más terrible entre nubes de fuego Que en su cima le vio Sinaí. ¡Ay entonces del que haya perdido De la gracia el divino tesoro!— Yo, Señor, tus piedades imploro; Yo pequé: ¡desgraciado de mí!