Spanish poem
No Ha Nada Que Las Nubes
No ha nada que las nubes En alas de los vientos Bajaban desatadas En largos aguaceros; Que a su soplo incesante Como en humo deshechos. La noche anticipaban La atmósfera cubriendo. Los campos anegados. De horror y luto llenos, Al alma no ofrecían Sino tristeza y miedo: Y el huracán furioso Con su rápido vuelo Robar amenazando Las chozas de su asiento, Las selvas desgarraba; Redoblando los ecos En silbidos medrosos El horrísono estruendo. Mudos los pajarillos, Del diluvio a cubierto, Entre el fosco ramaje Yacían sin aliento. El cielo encapotado Do un ominoso velo, Del mundo retiraba Las luces del sol bello. Y el reino de las sombras, Y su fúnebre duelo Entre estrépito tanto Se anunciaban eternos. Cuando súbito el muro De las nubes rompiendo, Riquísimo en fulgores Se ostenta el rubio Febo: Corriendo de repente Cual un raudal inmenso Los rayos celestiales De su alto trono al suelo. Disípanse las nubes, Y al nuevo sol opuesto Despliega sus matices El iris a lo lejos. La esfera iluminada, En un plácido oreo Los vientos o no vuelan, O vuelan en silencio. Y todo es y a delicias, Y júbilo y sosiego, Cual antes era todo Desorden turbulento. Celebrando las aves Con sus dulces gorgeos El triunfo de las luces, La paz del universo. Tal las lúgubres sombras Que ora abruman mi pecho Pasaran, y con ellas Mis amargos desvelos. Que de rosas orlado Su flotante cabello, Corre ya la esperanza Con semblante risueño, A colmarme amorosa De inefables consuelos, Y apagar mis temores, Y aguijar mis deseos. Pues cual Mayo florido Sigue al áspero invierno, Así en pos vuela siempre De la pena el contento.