Versos Spanish Juan Meléndez Valdés Oda A D. Salvador De Mena En Un Infortunio

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Oda A D. Salvador De Mena En Un Infortunio

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Nada por siempre dura. Sucede al bien el mal, al albo día sigue la noche obscura, y el llanto y la alegría en un vaso nos da la suerte impía. Trueca el árbol sus flores para el otoño en frutos, ya temblando del cierzo los rigores, que inclemente volando, vendrá tristeza y luto derramando; y desnuda y helada aun su cima los ojos desalienta, la hoja en torno sembrada, cuando al invierno ahuyenta abril y nuevas galas le presenta. Se alza el sol con su pura llama a dar vida y fecundar el suelo, pero al punto la obscura tempestad cubre el cielo, y de su luz nos priva y su consuelo. ¿Qué día el más clemente resplandeció sin nube?, ¿quién contarse feliz eternamente pudo?, ¿quién angustiarse en perenne dolor sin consolarse? Todo se vuelve y muda. Si hoy los bienes me roba, si tropieza en mí la suerte cruda, las Musas su riqueza saben guardar en mísera pobreza. Los bienes verdaderos, la salud, libertad y fe inocente, no los dan los dineros, ni del metal luciente siguen, Menalio, la fugaz corriente. Fuera yo un César, fuera el opulento Creso, ¿acaso iría mayor si me midiera? Mi ánimo solo haría la pequeñez o la grandeza mía. De mi débil gemido no, amigo, no serás importunado, pues hoy yace abatido lo que ayer fue encumbrado, y a alzarse torna para ser postrado. Fluye el astro del día con la noche a otros climas, mas la aurora nos vuelve su alegría; y Fortuna en un hora corre a entronar al que abatido llora. Si hoy me es esquivo el hado, mañana favorable podrá serme; y pues no me ha robado en tu pecho, ni ofenderme pudo, ni logrará rendido verme.