Versos Spanish Manuel Bretón de los Herreros El Gato Y Los Ratones

Spanish poem

El Gato Y Los Ratones

by

Listen in the reader

«¡Cómo! ¡Un animalito Que de su misma sombra tiene miedo Te hace cuando le ves alzar el grito Y casi desmayarte! ¡Ay Dios! No puedo Mirarle sin horror y repugnancia. Pues a mí me parece hasta bonito. Lo creo, es proverbial tu extravagancia Y pésimo tu gusto. Que ese cargo es injusto, Con haberte elegido por esposa Harto lo pruebo, amable Sinforosa. Ese requiebro insulso No viene a cuento, y cuando yo repulso Con razón a una inmunda sabandija, Con defenderla tú me insultas. Hija, Serénate. No quiero que el demonio Perturbe por motivo tan ligero La paz de nuestro dulce matrimonio. Mandaré al carpintero Que una alevosa trampa me construya Donde, queso atrayéndole o tocino, Cautivo caiga el animal dañino. ¡Bravo! ¡Lindo remedio es una trampa! ¿Piensas que es el ratón, en cuya estampa He visto a Lucifer, solo en el mundo? No; pero... ¡Sí, ya escampa! No hay bicho más ladrón y más fecundo. Mermada mi despensa Harto atestigua su rapiña inmensa. Poco, tomando bien tus precauciones, Pueden mermarla tales musarañas; Pero, ya que en su contra así te ensañas, Guerra, ¡guerra de muerte a los ratones! Dime tú (me someto a tu dominio) Cómo conseguiremos su exterminio. No hay cosa más sencilla: con un gato. Justamente, sabiendo que me falta, Me ofrecieron ayer uno de Malta. Es taimado animal, pérfido, ingrato, Y que traerá sospecho Más daño a nuestra casa que provecho; Pero, pues lo desea mi señora, Venga el maltes cuadrúpedo en buen hora». Así acabó la conyugal reyerta, Y en aquel mismo día la consorte Al huésped redomado abrió la puerta. Humilde era en su gesto y en su porte, Y el que ignorase cuánta es la falsía, Cuánta la refinada hipocresía De la gatuna raza, Pudiera, sin lisonja, A juzgar solamente por la traza, Ponerle en parangón con una monja. Durante una semana, y no cumplida, Hizo su obligación el raticida. Dos o tres parvulillos De la grey roedora Cogidos por su zarpa destructora Dieron sabroso pasto a sus colmillos. Y en dirección diversa Pánico susto a los demás dispersa. Pero el guardián goloso en una hora Más que ellos en un mes hurta y devora. Ítem, le abriga su ama en el regazo, Y la mano süave Con que ella le acaricia el espinazo Él, que otro modo de halagar no sabe, Señala con sacrílego arañazo. Ítem, un día aprovechando el maula El descuido de un fámulo que abierta De un canario gentil dejó la jaula, El voraz Micifuz, que estaba alerta, Le destroza con ira de ostrogodo Y se lo traga ¡oh Dios! con pluma y todo. Ítem, enamorado de una gata, Que en cuatro rivales Reparte sus favores a prorrata, Como hacen muchas damas principales, No hay noche en que al tejado no se escape, Y arma tal guirigay, tal zipizape, Ora el amor le instigue, ora la furia, Que al barrio escandaliza su lujuria. Ítem, penetra un galgo en su vivienda Que disputarle quiere la merienda. Salta, huyendo del can, sobre una silla; De allí a un aparador (¡momento aciago!) De vasos todo lleno y de vajilla, Y con horrendo estrago La porcelana rompe y el cristal Que costaron al amo un dineral. Ahora bien, este apólogo prolijo ¿Qué nos enseña? Cáustica censura Yo con él al resguardo no dirijo Que fronteras y costas asegura; Ni menos a la cauta policía, Aunque tampoco haré su apología; Mas sin que en ella dé crudo mordisco Ni me ensangriente, ¡zape! con el fisco, De mi sencillo ejemplo Una verdad deduzco como un templo: Muchas veces (perdóneme la ciencia) El remedio es peor que la dolencia.

Ítem

Ítem

Ítem

Ítem

Muchas veces

El remedio es peor que la dolencia.