Spanish poem
El Soldado Y El Carretero
by Manuel Bretón de los Herreros
Bueno es ser comedido, mas no tanto Que raye la modestia en tontería. Fábula al canto. Ya no podía continuar su ruta, Con la mochila y el fusil cargado, Pobre recluta. Viéndole un carretero muy bizarro En tal angustia, «¡Militar!», —le dijo—, «Sube a mi carro». —«De perlas me vendría, que voy muerto; Mas si a pagar el porte se me obliga...» —«¡Eh! No por cierto». —«Gracias. Bendigo al cielo, que me trajo Tan buen padrino», —le responde, y monta No sin trabajo—. —«Ahora, bueno será dar un refuerzo Al estómago», —dijo el trajinante—. —«No, yo no almuerzo». —«¡Eh! Nada de melindres y pamplinas. La bota tengo llena, y en la alforja Pan y sardinas». Al fin, transido de hambre el buen soldado, Aunque gravar temía su conciencia, Toma un bocado. Ya durmiendo, ya hablando al camarada, Dejado había atrás el carretero Media jornada; Y todavía el mílite (¡da grima!) No se había quitado la engorrosa Mole de encima. Ríe el otro y le dice: —«El sol escalda, ¡Y aún la ruda mochila, majadero, Veo en tu espalda! »Ya que me ahorro de pisar hormigas, No es justo dar a la cansada mula Nuevas fatigas. »¿Y alivias por ventura su molestia? De ti y del carro y todo el cargamento Tira la bestia. »No es tu propia carrera la castrense». —«¿Pues cuál?» —«Hazte, ya que eres tan pacato, Fraile mostense».