Spanish poem
Los Abusos
by Manuel Bretón de los Herreros
De política no hablemos. Allá en sus altas regiones Ventilen esas cuestiones Los areópagos supremos, Y plegue a Dios que las sillas De Moscoso y Barrio Ayuso Purguen al fin las Castillas De tanto abuso. Mas aunque un día su sala Nos retire el Ser eterno Y diga: «Tenga gobierno La desventurada España», Al alcance de las leyes Se ha de escapar, caro Musso, Y al imperio de los reyes Más de un abuso. Y más de mil. Unos son Cosecha de este país, Y otros vienen de París, de Roma, o de London. De todos no haré pintura; Que no quiero ser difuso, Porque escribir sin mesura Es un abuso. Que no pueda un ciudadano Sin ser mal visto en la Corte Dar a su dulce consorte En la escalera la mano, Y venga muy satisfecho Algún galancete intruso A usurparle este derecho, Es otro abuso. Que aquí llamen elocuente Al que charle por los codos Y la historia de los godos En cada sesión nos cuente, Y las páginas de Francia, Y las costumbres del ruso, Y las glorias de Numancia, Es un abuso. Que la amable Micaela Envíe esquelas sin tasa, Aunque no quepa en la casa Su crecida clientela, Y sin haberse sentado Salga a la calle contuso El infeliz convidado, Es otro abuso. Esa cohorte de aleves Poetastros Jeremías Que salmodiando elegías Me licean cada jueves, Y abrir me harán una noche Mi paraguas contra el uso, ¡Tal lloran a troche y moche!..., Es un abuso. Que relinche un animal En el aria, que destruye, Y suene cuando concluye Palmoteo universal, Cuando muy en hora mala Avergonzado y confuso Debe salir de la sala, Es otro abuso. Del público la sentencia No seré yo quien resista. Si me aplaude, Dios le asista; Y si me silba, paciencia; Mas que censure mi drama Un curial torpe y obtuso Que de milagro no brama, Es un abuso. Que don Blas el anticuario Dado a sucias baratijas Deje sin pan a sus hijas Por hacer un monetario, Y al de su mujer, que es guapa, Prefiera el gesto de Druso O el reverso de algún Papa, Es otro abuso. Que más de un espectador Cuando una gracia resuena Que el actor dice en la escena Oyendo al apuntador, Se la atribuya al farsante, No al autor que la compuso; Esto aquí y en Alicante Es un abuso. Y es abuso peligroso La gracia de doña Flor, Aunque es abuso mayor La paciencia de su esposo; Y aunque inocente, que al fin El cielo así lo dispuso, La nariz de don Joaquín Es un abuso. Y abuso es tener salud Tanto bribón, tanto idiota, Y que baile la gavota Quien raya en la senectud;... Y para acabar mi rima Digo que en Madrid, incluso El empedrado y el clima, Todo es abuso.
abuso