Versos Spanish Manuel Bretón de los Herreros No Sé Si De Alicante O Del Provencio

Spanish poem

No Sé Si De Alicante O Del Provencio

by

Listen in the reader

No sé si de Alicante o del Provencio Rimado me enviaste un cartapacio Y culpaste de paso mi silencio; Mas, lo juro por Píndaro y Horacio, Culpa es tuya, Mariano, que no mía, Si en el silencio he sido tan reacio. Si mi afecto una epístola te envía, Para que no se pierda en el correo ¿Qué sobrescrito, di, será su guía? Hoy en las calles de Madrid te veo, Y eres mañana, nómada versátil, Vivo traslado del errante hebreo. Más vario que el termómetro bursátil, Ya te alberga el fragoso Maestrazgo, Ya en Elche comes amarillo dátil. No hay día en que no pagues el portazgo, Y sólo para postas y mesones Necesitas un pingüe mayorazgo. Astro, de eclipses mil y aberraciones, Si sospecha Aragó dónde amaneces, ¿Qué Newton me dirá dónde te pones? ¿A qué resorte mágico obedeces Que, sin incrédula vista acude al tacto, Fantástica visión desapareces? No ha mucho, si el informe ha sido exacto, Que en un ferrocarril viajar te han visto, Que es viajar poco menos que en abstracto. Cuando te hacía yo comiendo pisto Del edetano Turia en las orillas, Camino de París ibas tan listo, Y ya apenas distabas veinte millas De la antigua Lutecia, cuya corte Tantas encierra y tantas maravillas. Pero el gas que impulsaba tu transporte ¿No pudo trasegarse a tu cabeza Y virarla al Oeste desde el Norte? Mientras «París» mi sobrescrito reza Quizá en Liorna o en Ginebra te halles, Quizá en las lomas de Úbeda y Baeza, O al menos en los atrios de Versalles, A fuer de buen patriota recordando La rota del francés en Roncesvalles. Mas me ocurre una idea. Si te mando La carta «A don... et caetera en el mundo», Tú la recibirás... Dios sabe cuándo.- Y ahora ¿qué te diré? Yo tan fecundo Un día como el vate que en el Istro Lloró de Octavio el ceño furibundo, Apenas si figuro en el registro Del Parnaso español, mi amor y el tuyo, Desde que gaceteo y administro. En vez de estrofas, tórculos construyo, ¡Y en prensa día y noche, mal pecado! Al plectro el expediente sustituyo. De letras por doquiera bloqueado, Sólo ya las conozco por el tipo: Mi numen no es ya Apolo; es el Estado; Y aunque lo rija el que escribió el Edipo, El Estado es prosaico aquí y en Asia Y yo de su influencia participo. Háblame de glosilla y atanasia Y de alternar edictos y decretos Con noticias de Chile o de Circasia; Mas no de versos fáciles, discretos, Que sabe Dios, Mariano, lo que sudo Para hacer esta ristra de tercetos. ¡Feliz tú a quien destino menos crudo Deparó venturosa independencia!... (Y no lo digo, a fe, porque eres viudo). ¡Dichoso tú que sin real licencia Puedes ser perdurable parroquiano De todo conductor de diligencia! Yo también lo que resta de verano Esquivara el rigor de Febo intonso Lejos de este bullicio cortesano; Ya fuera mi mansión San Ildefonso, Ya el templo insigne do a la pompa augusta Hunde en la nada fúnebre responso. Que es cosa natural y a todos gusta Como el caliente hogar en el invierno Buscar el fresco en la estación adusta. Mas ¡cuántos necios hay, Dios sempiterno, Cuántos que por huir del purgatorio Se meten de rondón en el infierno! Dejando aquí su holgado dormitorio Arrienda a peso de oro una zahúrda En un mal lugarejo don Liborio. Hosca patrona con su saya burda Le sirve, que no sabe entre sus manos Distinguir la derecha de la zurda. Antes que Dios alumbre a los humanos Le despiertan los perros, las gallinas, Las moscas, los chiquillos, los marranos. Bigardos que apuntalan las esquinas Ve sólo por la calle, o mutuamente Matándose la caspa las vecinas. Sale de casa con el fresco ambiente Del alba matutina, y cuando torna Le tuesta el Sol despótico, insolente; Que sin un mal arbusto (¡es mucha sorna!) Vive contento el poblachón grotesco Cuando el Sur con su aliento le abochorna. Hay un jardín cuyo apacible fresco Puede ofrecer a tus ardores tregua, Y tiene estanque y pabellón chinesco; Pero dista lo menos media legua, Y pasarla pedestre es necesario al duro trote de alquilada yegua. ¡Y vivir día y noche solitario O someterse al obligado trío De fiel de fechos, cura y boticario!... ¿Y qué se come allí? ¿Pesca? No hay río; ¿Caza? A Madrid por ella si la quieres; ¿Fruta? El año es estéril y tardío. Mas si deseas rústicos placeres, Sal al campo y verás cómo prodiga Sus tesoros en él la madre Ceres. ¡Oh qué recreo la dorada espiga Ver, y girando el pedernoso trillo, Y el merodeo de afanosa hormiga..., Si este solaz bucólico y sencillo, Que admiro yo... en Virgilio y en Valbuena, ¡No fuera precursor de un tabardillo! Mas quién, mártir sin gloria, se condena A pasar más trabajos que Tobías, Con su pan se lo coma norabuena. ¡Tiene la moda, a fe, raras manías! ¿Qué dirían los padres de mi abuelo Si volvieran al mundo en nuestros días? Contentos con su hogar y con su cielo, Sólo usaban la mula y la gualdrapa Para dar un vistazo a su majuelo, Y apenas conocían por el mapa La corte del austriaco y la del ruso, Los dominios del Argel y los del Papa. Hoy hemos dado en el contrario abuso. Ya español que no viaja se denigra. Nadie está bien en donde Dios le puso. Ya se ve, como siempre aquí peligra Media nación si triunfa la otra media, Cuando descansa Pedro, Antón emigra; Y como dura tanto esta comedia, En peripecias trágicas fecunda, Sed de viajar a todos nos asedia. Quién va a Cestona, quién a la Borunda; Éste lleva al Molar su cataplasma; Aquel sus nervios a la mar profunda; Y mientras otro en Pau se cura el asma, A la Suiza un simplón su viaje emprende Y al ver a su tocayo se entusiasma. Manda el buen tono caminar allende Los riscos del selvoso Pirineo: A Lion, a París, a Lila, a Ostende; Que es chabacano y mísero el deseo Del que sólo camina hasta Segovia O cuando más se aleja hasta Bermeo. Aunque a Berlín no llegue y a Varsovia, ¿Qué dama de este título es ya digna Si no ha pasado el puente de Behovia? La leona que falta a la consigna, Porque el oro no cuenta en abundancia, A esconderse en Buitrago se resigna; Y por salvar, ¡pueril extravagancia! La negra honrilla, escribe en la tarjeta: «Fulana se despide para Francia». ¡Y tan mal a la España se interpreta Que la tildan de pueblo estacionario, Comparable a lo sumo con Damieta! Sin contar tanto viaje involuntario, Desde Junio a Setiembre, largo o corto, ¿Quién no traza en Madrid su itinerario? Hay quien dice: esta tarde me transporto Del barrio del Barquillo al de Moriana, Ya que no puedo a Málaga y Oporto. ¿Y no vive viajando hoy y mañana El asiduo parásito que hambriento Siete mesas invade a la semana? ¿Qué hacen sino viajar a todo viento Tanta movilizada pelandusca Y pillos y tahures más de ciento? Basta. Sin duda mi razón se ofusca. El placer inocente de los viajes No merece una sátira tan brusca. Para algo se inventaron los carruajes, Y a mozas de posada y postillones No fuera justo cercenar sus gajes. Mueva pues todo el mundo los talones, Ya que la humana vida es transitoria; Y si aquí nos da vuelcos y ladrones, Dios arriba nos dé su santa gloria.

errante hebreo.

Aragó

Newton

et caetera

gaceteo y administro

tórculos

en prensa

plectro

letras

tipo

Apolo Estado

Edipo

Estado

glosilla y atanasia

Pau

simplón

tocayo

el puente de Behovia?

leona

Francia»

estacionario

Barquillo Moriana

transitoria