Versos Spanish Manuel José Quintana ¡Gloria Al Grande Escritor A Quien Fue Dado

Spanish poem

¡Gloria Al Grande Escritor A Quien Fue Dado

by (1772–1857)

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¡Gloria al grande escritor a quien fue dado Romper el sueño y vergonzoso olvido En que yace sumido El ingenio español; donde confusas, Sin voz y sin aliento, Se hunden y pierden las sagradas musas. Alto silencio en la olvidada España Por todas partes extendió su manto, Cuando tu hermoso canto Resonando, ¡oh Meléndez! de repente, De orgullo y gozo llena, Se vio a tu patria levantar la frente. Tal en la noche de los siglos densas Crecer las nieblas de ignorancia viendo Natura, y sacudiendo El ocio letargoso en que yacía, Dijo: «Que Homero sea;» Y Homero nace, y resplandece el día. Bellos como la luz, tersos y puros, Bien como el fondo del etéreo cielo, Gratos aún más que el vuelo Del céfiro sonante en el estío, Cuando las hojas mueve, Y templa el rayo en delicioso frío; Tus armoniosos versos a raudales Del manantial fecundo se arrebatan, Do fieles se retratan Las flores y los árboles del suelo, Las sierras enriscadas, Las bóvedas espléndidas del cielo. ¡Cisnes del Pindo! Amable Anacreonte. Tú, que de estro y amor mientras vivías, Mísera Safo, ardías; Y tú, divino Píndaro, que elevas En tu atrevido acento Con tu nombre clarísimo el de Tebas; Volad hacia las playas de occidente Desde la cumbre de Helicón divino, Y ved el gran destino Con que se ensoberbece el suelo iberio Mirando en su poeta Vuestra alta gloria y vuestro dulce imperio. Ornan las gracias su celeste lira Cuando el canto de amor en ella suena Y apacible y serena La belleza en sus versos vencedores Se goza retratada, De rayos coronada y resplandores. Seguidle luego a los amenos campos, A la abundosa y apacible vega Que el claro Tormes riega; Y al escuchar su pastoral acento, Ved florecer las rosas, Reír el prado, embebecerse el viento. Mas ¿do su musa rápida se esconde? ¿Dónde se eleva? A su ambicioso pecho El orbe vino estrecho, Y al éter se encumbró; gozosa mira Bajo de sí las nubes, Y al campo inmenso del espacio gira. ¡Vosotros solos, númenes del canto, Le seguiréis! Desde el fanal de Apolo Al rutilante polo Todo lo abarca en su inmortal porfía, Y de fulgor se llena, Y torrentes de lumbre al mundo envía. A esta pompa magnífica, a los ecos De aplauso universal que resonaron, Sus cuellos agitaron Las sierpes de la envidia, y de su seno Ya a lanzar se aprestaban Con torpe lengua el infernal veneno; Cuando un genio gritó: «¡Monstruos odiosos! ¿Qué sois, decid, para alcanzar victoria De tan hermosa gloria? Sabed que nunca de la niebla umbría El insensato orgullo Vencer presume en claridad al día. »Admirad y callad», dijo. La envidia Viose aterrada, y su furor fue vano; Y el genio abrió su mano, Y el lauro descendiendo omnipotente, Al inmortal poeta Cercó de rayos la gozosa frente.