Versos Spanish Vicente Barrantes El bautismo

Spanish poem

El bautismo

by (1829–1898)

Listen in the reader

Los CRISTIANOS, saliendo en procesión de las ruinas, precedidos del NEÓFITO, con palmas en las manos.

De tu mortal levadura del pecado de Satán, purifícate, criatura, en las aguas del Jordán. Para vencer en el rudo combate que aquí te espera sólo puede ser tu escudo la religión verdadera.

CORO DE SOLDADOS, dentro de la ciudad. Ya se abrió el templo de Jano: Marte el clarín toca ya; al Capitolio romano, ¿quién en triunfo subirá?

EL PATRIARCA, en éxtasis. Tu trono se desploma, ¡oh déspota perverso! ¡Oh Roma!

CORO DE LABRADORES, entrando en la ciudad. ¡Gloria a Roma, al sol del universo!

LOS CRISTIANOS Allí es la santa morada del piadoso cenobita, por sus manos socavada bajo la ciudad maldita. Ése es nuestro templo, hollado por un pueblo envilecido; pueblo que será humillado, cuando el templo engrandecido.

EL NEÓFITO, adelantándose a sus compañeros en dirección a la gruta. Tú, que habitas entre rocas, lejos del mundano afán y sus vanidades locas, ven, condúceme al Jordán. Patriarca solitario que entre silicios y abrojos riegas la flor del Calvario con la sangre de tus ojos; tú, que pasas noche y día en cristiana adoración, purifica el alma mía con agua de redención. Llévame a beberla: ven; sediento mi labio está.

CORO DE DONCELLAS, dentro de la ciudad. Al templo de Venus ¿quién no vendrá? ¿quién no vendrá?

EL PATRIARCA Tu mano ¡oh Dios! resplandece que trueca en blasón la cruz. Allí noche, aquí amanece... de nuevo caos, nueva luz. (Le abraza y da el ósculo de paz.) El martirio ¿no te espanta? ¿no temes la muerte, hermano?

LOS CRISTIANOS Con el hierro a la garganta, adora a Dios el cristiano.

EL PATRIARCA Cristiano s piden las fieras; ¿no te asustan sus rugidos?

LOS CRISTIANOS En vano probar esperas la fe de los elegidos.

EL PATRIARCA (Elevando los brazos al cielo.) ¿Qué fuego divino es el que nos abrasa así? ¿Es el que abrasó a Moisés en el monte Sinaí? Lozano y fragante lirio abierto al sol en Belén tu corona de martirio sea la nuestra también. Aunque su cuchilla infame Roma afila sin cesar, nunca impide que te ame el alma que sabe amar.

CORO DE DONCELLAS, en la ciudad. La vida es el placer; el alma es una flor que gozase en beber las auras del amor.

EL PATRIARCA Roma, el vicio, que es tu encanto pudre esa flor en tu suelo; con nosotros mora el llanto que abre las puertas del cielo. Triunfos vanos, vanagloria, para tu sien, viles palmas... para nosotros la gloria de regenerar las almas. ¿Cómo solazarte puedes en ese impuro festín, cuando brilla en las paredes mañana será tu fin? Todos los vicios pasaron por tus mejillas enjutas, y los surcos te dejaron de las torpes prostitutas. Más vil que Sodoma eres, que ves a tu emperador usurpar a las mujeres de los hombres el amor.

LOS CRISTIANOS Tu trono se desploma, ¡oh déspota perverso! ¡Oh Roma!

CORO DE GENTILES, a lo lejos. ¡Gloria, a Roma al sol del universo!

EL PATRIARCA En vano afirmarse quiere en sus ejes inseguros: Roma con sus vicios muere: nosotros nacemos puros. Desde que Dios en Judea tuvo un pesebre por solio, vacila y se bambolea el altivo Capitolio. Gentes feroces, del Rhin intentan romper la valla, y ábreles camino al fin la mano de Caracalla. Ellas traen un bautismo de sangre a este cuerpo inmundo nosotros... el cristianismo que da un alma nueva al mundo. (Suena en las ruinas la campana bautismal.)

LOS CRISTIANOS De tu mortal levadura, del pecado de Satán, purificate, criatura, en las aguas del Jordán. (Van bajando al río precedidos del PATRIARCA.)

EL PATRIARCA Ondas del sagrado río que el mismo Dios consagró, lavad al hermano mío del pecado que heredó. (Al Catecúmeno.) El rostro vuelvo a Occidente adonde el Tíber murmura allí noche solamente, tiniebla de horror impura.

EL NEÓFITO, vuelto a Occidente. Yo abjuro del mundo vano pompa y poder infecundo por el nombre de cristiano trocara el cetro del mundo.

EL PATRIARCA Los ojos a Oriente lanza, en donde brilla la cruz, símbolo de tu alianza con el sol de toda luz.

EL NEÓFITO, vuelto a Oriente. Pues haces de noche umbría el alba que perlas llora, Señor, haz del alma mía una purísima aurora.

CORO DE CRISTIANOS Ya se alza el estandarte donde la cruz campea.

CORO DE SOLDADOS Romanos ¡gloria a Marte!

CORO DE DONCELLAS A Venus Citerea.

EL PATRIARCA, estendiendo las manos sobre las aguas. En el sacrosanto nombre del Dios que aman los cristianos, te convierten para el hombre en fuente del bien mis manos. (Hace la señal de la cruz.) Baña en fuego, baila en luz a aquel que en tus ondas dejo, por la señal de la cruz que se retrata en tu espejo. (Los cristianos suspenden al NEÓFITO sobre las aguas.) Sumergidle, hermanos míos, tres veces: la Trinidad dele sus tres dones píos: fe, esperanza y caridad. Fe, escudo de la razón; esperanza, luz bendita, que abrase su corazón, y en deseos lo derrita; caridad, capullo tierno que toda virtud encierra; por caridad, el Eterno dio al hombre cielos y tierra. La fe alumbre su destino; la esperanza le sonría; la caridad el camino le enseñe que al cielo guía. Dadme la túnica blanca para cubrir su inocencia, que al reino del mal arranca la bendita penitencia. (Le ciñe la túnica.) Hermano, ya eres cristiano; El martirio no te espante.

EL NEÓFITO Para ser de Dios hermano, ¿es el martirio bastante?

EL PATRIARCA Los dolores que aquí esperas laureles eternos son.

SOLDADOS GENTILES, apareciendo de repente. ¡Cristianos!... ¡hola! a las fieras, que hay en el circo función. (Maniátanlos, béfanlos, y se dirigen al circo por la vía, cantando unos y otros, LOS GENTILES con algazara, LOS CRISTIANOS, con mística dulzura:)

LOS SOLDADOS Ya rugen los leones de hambre y de placer.

LOS CRISTIANOS Alzad los corazones a Dios que nos dio el ser.