Spanish poem
El juglar
by Vicente Barrantes (1829–1898)
EL JUGLAR Yo soy el pobre bardo peregrino, que vengo a divertir a los señores: sentadme al fuego y escanciadme vino. -¿Queréis cantos de guerras o de amores?
EL SEÑOR Limpiadle el polvo, pajes; traedle ricos trajes; sentadle a nuestra mesa; colmadle el plato de esa carne de ciervo asada.
LA CASTELLANA Cántanos, trovador, una balada.
EL JUGLAR Del Rhin y de sus plácidas riberas cantar en mi laúd sé las sencillas historias que en las noches placenteras niños y viejos gozan en oíllas. De duendes, trasgos, brujas y quimeras yo te diré, señora, maravillas, o dulces cuentos de amorosos males, que placen más a damas principales.
EL SEÑOR Soldado soy. Del batallar contino cántanos, de la guerra y sus horrores.
EL JUGLAR Mandad. Yo soy el bardo peregrino, que vengo a divertir a los señores. -Yo cantaré como el tercer Fernando ardiendo en ira que le gana el cielo entra a cuchillo el agareno bando, y el Betis puebla de terror y duelo. Yo cantaré, señor, el cómo y cuándo, el santo rey en su cristiano anhelo clavó la cruz del Cristo sin mancilla en las torres de Córdoba y Sevilla.
EL SEÑOR Pajes, su lira empolvada traed al pobre juglar; dadle la copa colmada... -y desceñidme la espada, no me encienda su cantar.
LA CASTELLANA Nací mujer. -Amar es mi destino: cántanos, trovador, trovas de amores.
EL JUGLAR Mandad. Yo soy el bardo peregrino, que vengo a divertir a los señores. -Acaso, noble dueña, de Macías los dulces cantos guarda tu memoria; él fue mi amigo, que murió en mis días. ¿Quieres saber su lamentable historia?
LA CASTELLANA Pajes, traed prontamente el alhamí recamado para reclinar mi frente. -Cuentan que murió inocente.
EL JUGLAR Murió por enamorado.
EL SEÑOR Cantos de guerra por tu vida quiero: canta romances de los moros, canta, o por quien soy, cristiano y caballero, que ahogo la canción en tu garganta.
LA CASTELLANA Entre estos muros que a prisión trascienden, paso, señor, mi vida: tú, en las lides; ¿por qué trovas de amor tanto te ofenden?
EL SEÑOR ¿Por qué trovas de amor tanto le pides? -Canta guerras, juglar, que pierdo el tino.
LA CASTELLANA (¡Ay de mí, ni cantados oigo amores!)
EL JUGLAR Mandad. Yo soy el bardo peregrino, que vengo a divertir a los señores. Gócense castellana y castellano, en dulces trovas de su patria y mía, do la bravura lleva por la mano al amor, a la fe y a la hidalguía. Todo es aquí divino y todo humano; el pueblo héroe y galán es a porfía... ¡Oh! para historias de bravura y gala, España de mi amor, nadie te iguala. (Cantando.) «¿Dónde hay pueblo como España, »ni guerras como sus guerras, »ni nobles como sus nobles, »ni bellas como sus bellas?
»España ¡España! no tienes par; »Dios no lo quiso por dicha hacer. »¿Quién ha podido nunca igualar »tu gentileza ni tu poder?
«Aquí es de ver »tanto lidiar, »tanto vencer, »tanto rondar, »tanto querer: »como sabemos amar »sabemos aborrecer, »y matar, »y caer.» »España ¡España! no tienes par: »Dios no lo quiso por dicha hacer.»
LA CASTELLANA Cantar sencillo, que me enternece.
EL SEÑOR Toma un bolsillo.
LA CASTELLANA Bien lo merece.
EL JUGLAR A tus pajes el oro da mezquino, que el pie te besarán como lo dores. -Yo soy el pobre bardo peregrino, que vengo a divertir a los señores. Canto, porque cantar es mi destino; ¿no nacen a cantar los ruiseñores, las auras, el arroyo cristalino, y en su lengua los brutos y las flores?... Mas en púrpura el cielo se colora. ¡Adiós!
EL SEÑOR ¿Ya partes?
EL JUGLAR A cantar la aurora.