Versos Spanish Vicente Barrantes Esposa sin desposar

Spanish poem

Esposa sin desposar

by (1829–1898)

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Carlos quinto, rey de España, a campaña en son de guerra salió; y con él salió Gonzalo, mi regalo, el capitán que amo yo.

Es el doncel más valiente de la gente que va a la lid a vencer; en lo apuesto un pino de oro, y le adoro como nunca amó mujer.

También antaño, a la guerra de la tierra descubierta por Colón, con Cortés, -el Estremeño,- fue mi dueño, dueño de mi corazón.

A través de tierra y mares sus pesares mi voz consoló y su afán; y me oyó, y el indio bravo fue ya esclavo de mi bravo capitán.

Y le salvó de la tumba en Otumba mi ruego incesante a Dios; porque yo soy su ángel bueno, y en mi seno guardo el alma de los dos.

Con preseas y con galas volvió en alas a Toledo, de su afán. -«Bella estás entre las bellas »tú con ellas,» decía mi capitán.

Pronto la ventura acaba que tornaba a resonar el clarín. Cabe las aras de Himene el rey viene pidiendo su paladín.

Al partirse de Toledo en mi dedo puso el anillo nupcial y me regaló un secreto amuleto, en virtudes sin igual.

Y me dio de amor en arras doce barras de oro fino del Perú; y diamantes muy bruñidos, y vestidos y vestidos de tisú.

Al subir a su alazano de la mano me trabó en Zocodover, y con llanto que vertía me decía: -«¿Nos volveremos a ver?

-«Sí, capitán. En el alma »yo la calma »siento del que espera en Dios. »Volverás. Soy tu ángel bueno, »y en mi seno »guardo el alma de los dos.

»Cada día en mi delirio »iré un cirio »ante el Eterno a encender. »Iré a San Juan de los Reyes, »de sus leyes »la más horrible a torcer.

«A la Virgen, mi patrona, »gran corona »de oro ofrezco y de rubí, »si mi amante no me olvida, »y su vida »guarda entera para mí.»

Parte el bruto en raudo giro:- aun le miro, aun le miro descender, como torrente a los valles, por las calles que dan al Zocodover.

-Pero alégrate alma mía, que hoy el día es tan anhelado y tan... vuelve de laurel ceñido mi querido, mi querido capitán.

Doncellitas toledanas, que ventanas y balcones inundáis, y a los bravos vencedores lindas flores desde la falda arrojáis;

Ved que ya a pasar acierta por la puerta por la puerta del Cambrón el tercio real donde viene el que tiene cautivo mi corazón.

Por las chispas de su callo su caballo reconoceré entre cien. -Pasad, pasad más ligeros, caballeros, que aun mis ojos no le ven.

Brillan que parecen soles españoles los bravos, en confusión; pero el tercio de Gonzalo, mi regalo, más brilla... en mi corazón.

Ved al capitán Paredes: -tú no puedes competir a mi galán. Ved al alférez Fajardo: ¡qué gallardo! -pues más es mi capitán.

Los laureles de tu frente, rey valiente, Carlos quinto emperador, tu corona... ¿vale nada comparada con las glorias de mi amor?

A girones las banderas prisioneras el suelo besando van. Algunas habrá ganado mi adorado, mi adorado capitán.

Ya relumbran los almetes, los mosquetes... ¡favor! vacilan mis pies. ¡Oh! dadme la enhorabuena que mi pena acaba:-¡su tercio es!

Allí el cabo, y el alférez Pero Pérez, sus camaradas allí. -Pasad, pasad más ligeros, caballeros, que estoy ya fuera de mí.

¿Dónde mi Gonzalo, dónde se me esconde, que no le veo en mi afán? ¡Ay! ¡su caballo enlutado! ¡ay mi amado! ¡ay mi amado capitán!

Al suspiro lastimoso el glorioso Carlos quinto, contempló una flor sin tallo en tierra... -de la guerra el capitán no volvió.