Spanish poem
La judía castellana
by Vicente Barrantes (1829–1898)
Anda, y anda, y anda, y anda, porque el Señor se lo manda, en pos del cristiano amante, que su amorosa demanda oye con fiero semblante.
ELLA -Me llaman los judíos flor entre abrojos, y los pechos más fríos queman mis ojos. Mas yo te adoro, -buen castellano, dáme tu mano, -toma mi fe. ¡Piedad imploró!- no mas rigores y al Dios que adores- adoraré.
EL CRISTIANO -Llevas en el vestido señal bermeja, que al fruto prohibido tu amor semeja. Yo soy cristiano- tú eres judía: tu raza impía- maldita está. ¡Darte mi mano!- de tus amores cogí las flores...- pésame, ya.
Y anda, y anda, y anda, y anda, porque el Señor se lo manda, muerto el color del semblante, y desde el lecho demanda así al desdeñoso amante.
ELLA -Morir envilecida por él me veo... doy a un hijo la vida que muerte creo. Brisa galana- de mi lamento lleva el acento pronto a mi amor. Venga al Alcana - la vez postrera, para que muera- yo sin dolor.
EL CRISTIANO -¡Ir yo a la Judería do escomulgada tiene tu raza impía su vil morada! Baño cristiano,-cristiano techo, cristiano lecho- no ha de adunar al castellano- y a la judía; si él la amó un día- fue torpe amar.
Y anda, y anda, y anda, y anda, porque el Señor se lo manda, y llora su niño hambriento, y compasión y alimento así la infeliz demanda:
ELLA -¡Ay! que en mi pecho apenas encuentras vida; bebes, hijo, en mis venas sangre podrida. Mas no, la toledana- flor de este suelo tendrá consuelo- para los dos. Querida hermana- tu pecho, fío que al hijo mío- salve por Dios.
LA TOLEDANA -¡De mis pechos el jugo pídesme artera! al hijo del verdugo mejor lo diera. Mi ley lo dice:- «cristiana pura »a tal criatura- no haga tal bien.» ¿Cómo, infelice,- que Dios maldijo, al mundo un hijo- lanzas también?
Y anda, y anda, sin consuelo como arista por el suelo, muerto el hijo y el amor, olvidada ya del cielo, que así olvida su dolor.
ELLA -¡Maldito y solitario mi pueblo gime: la sangre del Calvario no le redime!... De ti reniego- Castilla mía; patria en Turquía- nos da Selim ... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Mas oye luego- voz que le manda andar... y anda...- y anda sin fin.