Spanish poem
No miréis a la novia
by Vicente Barrantes (1829–1898)
¿Veis aquel grupo lijero, que como vago fantasma en alas del invisible viento, atraviesa la plaza? Es Ana y Antón su novio; Ana y Antón, que se casan delante del padre cura como el catecismo manda... Mas no miréis a la novia, que se pone colorada.
¿Veis que llegan a la iglesia, y que a la puerta se paran, y con misterio les abren, porque con misterio llaman? Yo soy también convidado: entrad conmigo, muchachas, y callandito atisbemos, que ha de haber materia larga... Mas no miréis a la novia, que se pone colorada.
¡Qué tieso viene el padrino! y la madrina ¡qué maja! ¡De gala también el cura! los convidados de gala, ¡y hasta el sacristán se ha puesto su bonete y su sotana! ¿Y los novios?,... ¡ay! ¡qué tristes! casi parecen estatuas... Mas no miréis a la novia, que se pone colorada.
Ya el padrino y la madrina se ponen... vamos, en facha, los novios se dan las manos, y los convidados callan. Ya abre el libro el padre cura, y el sacristán se prepara a ponernos con su hisopo como de ropa de pascua... Mas no miréis a la novia que se pone colorada.
Ya empieza... -«In nomine Domini. »Virgo...»-¡No os riáis, muchachas! que yo os lo iré traduciendo en la lengua castellana. Dice... -¡Antón baja los ojos! Dice...-¡ella también los baja! Dice que... -Sois la más pícara, la más pícara canalla... ¿por qué miráis a la novia, que sé pone colorada?
Prosigue el latín. Dejadme escuchar. -«Ana, oye, Ana, »yo te caso con Antón »para aumento de tu raza...»- ¡Muchachas! ¿queréis callaros? ¡qué cuchicheos! ¡caramba! »Crescite et multiplicamini... ¿Queréis callaros, muchachas, y no mirar a la novia, que se pone colorada?
¡Chist! ya empieza lo más bueno: no la miréis... no miradla. El cura dice: -«Ana, eres »de Antón, tu marido, esclava.»- ¡Y Ana le mira... y se ríe! ¡qué bueno es lo que se calla! un -nones- mondo y lirondo: un -nones- como una casa... Mas no miréis a la novia, que se pone colorada
Ya el cura dice el responso... no, la postrera palabra; y Antón ya se da por muerto... muerto me encuentre en su cama. La niña sale del susto, y los padrinos la abrazan, y Antón la coje... la coje por estrechar las distancias... Mas no mires a la novia, que se pone colorada.
¡Cómo corren, cómo corren, que se retiran a casa! Antón vuela como un pájaro; la niña... como una pájara. Pero los pobres padrinos, que son ya viejos, se cansan, y solitos los casados adelantan... adelantan... Mas no miréis a la novia, que se pone colorada.
Ya sonó el último brindis: ya son las doce muy dadas: ya los viejos se hacen señas: ya se ríen las muchachas: ya las madres dan consejos: ya cierra los ojos Ana: ya los abre su marido... -y ya mi cuento se acaba, porque el cuarto queda oscuro, y nadie sabe si Ana... palidece o reverdece, o se pone colorada.