Versos Spanish Víctor Balaguer Escena 2

Spanish poem

Escena 2

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Capuleto!

Capuleto! Quién es?… que se me quiere? ya es la voz que hiere mis oidos? quién hasta aquí llegó? quién á buscarme a mansion de los sepulcros vino?

Soy yo.

Soy yo. Talerm!—Partid, partid al punto, no sabeis que de Dios estoy maldito?

Fué siempre a los que sufren, mi presencia un bienhechor y saludable alivio. Si ayer cuando yo vine á vuestra casa, hubierais mis ofertas atendido, si esposa de Romeo vuestra hija con su enlaze feliz, de Dios bendito. de vuestros bandos apagado hubiese el infame rencor, el odio impío, hoy no llorarais, padre desgraciado, en su postrero y en su eterno asilo. Mas quién sabe!… tal vez… Dios en sus obras es grande, es poderoso, es infinito, es solo un grano en su reló de arena la eternidad inmensa de los siglos. En Dios confiad, que Dios todo lo puede.

Vuestras palabras abren un camino á una vaga esperanza…

á una vaga esperanza… Atento oidme. Si la voz del Señor eterno y pio por un misterio impenetrable y santo,— misterios al mortal desconocidos,— le dijera á Julieta cual á Lázaro: «del sepulcro levántate! lo exijo!» y asombrado, confuso, delirante, cual presa de un insomnio peregrino, la vierais levantarse y dirijirse hácia vos, y á su acento compasivo cual vibracion perdida de una lira oyerais murmurar: «Oh, padre mio! «ya el sufrimiento destrozó mis fuerzas, «tanto es, padre y señor, lo que he sufrido!» decid, perdonariais á la hija que sufriendo vivió cruento martirio?

De todo corazon la perdonara, la estrecharia entre los brazos mios, y besando sus ojos apagados, y besando sus labios purpurinos, por ella moriria una y mil veces si de Dios fueran tales los designios.

Y si oyerais decirle á vuestra Julia: «padre y señor, le adoro con delirio, «es mi esposo Romeo, y á mi vida «los sacrosantos cielos le han unido?…»

«A ese enlace renuncia, mi Julieta,— la diria, Talerm,—estaba escrito «que mi raza á la raza de Montecho «odiara por los siglos de los siglos… «Si has de amar á un Montecho que te infama «torna á la paz de tu sepulcro frio; «muerta te quiero ver antes que esposa!»

Mira esta tumba. Tu rencor inícuo debiera aquí cesar. Pues qué, no basta. no basta ya tan grande sacrificio? Vuestros bandos rivales y perjuros no te han robado ya todos tus hijos? El sepulcro apacigua los rencores… junto al sepulcro estamos!

junto al sepulcro estamos! Lo repito. Si Dios le diera vida á mi Julieta, yo anulara su enlace maldecido, que el odio que profeso á los Montechos hasta el sepulcro vivirá conmigo.

Veis el sudario, pobre vestidura que al mortal que desciende á este recinto tan solo guarda Dios? Pues bien, en nombre, en nombre de ese Dios grande, infinito, lo suspendo sobre ella.—De Romeo, de Romeo el enlaze bendecido aprobariais vos?

aprobariais vos? Antes, anciano, eterno caiga sobre mi el ludibrio, morir primero que abjurar mis odios. Morir antes, Talerm.

Morir antes, Talerm. Estaba escrito! No conmueve la fé de mis palabras su corazon, su corazon de risco. Descansa pobre victima inocente! del sepulcro la paz sea contigo!