Spanish poem
Escena 2
Llegad, Talerm, y á mi alma dolorida pueda vuestra presencia dar consuelo. Huyendo á mis caricias y miradas Julieta esquiva mi paterno afecto y un gérmen de dolor oculto guarda en lo profundo de su vírjen seno. En llanto sumerjida, varias veces la he sorprendido ya. Talerm, qué es esto? Porqué ocultarse á todos, y á su padre reservar los arcanos de su pecho?
Nunca el misterio penetrar pudisteis de su pesar recóndito y secreto?
Nunca, Talerm. Huyendo mi presencia solitaria se encierra en su aposento, y el llanto allí que de sus ojos mana es á sus penas abundante riego.
Debo al reposo de Verona entera llevar á cabo pronto mis proyectos.
Yo la hablaré, señor; y yo de su alma
los pliegues sondearé.
los pliegues sondearé. Talerm, hacedlo, y puesto que á vos solo mi hija amada revelar ha querido su secreto, si calmais sus pesares compasivo, si amenguais el dolor que está sufriendo, si devolveis á sus nublados ojos el brillo de sus dias mas serenos, el padre amante os abrirá los brazos, os dará sus tesoros Capuleto.
Allí viene, mirad.
Allí viene, mirad. Pobre Julieta!
Cuán pálida! la veis?… Con ella os dejo.
Del sol hermoso los brillantes rayos ya confundirse y amenguarse veo. Cuando oscuras las sombras se dilaten su manto de tinieblas estendiendo, de asunto interesante en alto grado hablar con vos quisiera, Capuleto.
De asunto grave?
De asunto grave? Y que á vos concierne.
Siempre á escucharos me hallaréis dispuesto.