Versos Spanish Víctor Balaguer Escena 3

Spanish poem

Escena 3

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Solo estoy… solo estoy!… pero me aterra tal soledad.—El corazon me oprime el silencio mortal que reina en torno… Me ahogo aquí… me ahogo…—Tengo frio!— Parecióme una vez que de mis pasos al repetir las bóvedas el eco, alzaban su cabeza descarnada los nobles Capuletos que aquí yacen, y el rumor espantoso de los huesos al chocar entre sí, distinto oia, y murmullos lejanos escuchaba, y fosfóricas luces distinguia! El espanto me heló! Delirio insano mi mente fascinó. Vi que las tumbas ancha su boca y sepulcral abrian. y fuera los cadáveres echaban, y todos sobre mi se abalanzaban, y todos hacia mí se dirijian, y moviendo sus brazos de esqueleto, fatídicos siguiendo mi camino, con voz fatal que el eco prolongaba á mi oido gritaban: asesino! Espantosa vision!

Espantosa vision! Siempre sepulcros! Manes sagrados de la noble raza á mi estirpe enemiga, Capuletos, duerman en paz vuestras guerreras frentes en sus lechos de piedra; no irritados al verme entre vosotros abatido levanteis vuestros brazos descarnados… yo vine aquí… yo vine.…—Á qué he venido Para qué vine aquí?… Porqué bajado á la mansion eterna del olvido?…—

Tenia el corazon despedazado… me sentia morir!…

me sentia morir!… Mi mente débil no puede recordar…

no puede recordar… Oh! Dios! Julieta!

Allí está… allí está!… Ya en el sepulcro descansa en paz su inanimada frente!… Quiero verla otra vez!… yo quiero verla La han dejado morir!…—Padre culpado Quiero morir con ella! Yo en su tumba mi postrer sueño dormiré á su lado.

Quiero morir!… morir! Donde hay un hiero? donde un puñal?… No hay nada que me mate?

Bendicion!… la sortija… mi sortija!

Ya tuyo soy, Julieta!

Ya tuyo soy, Julieta! Pobre mártir! Mi amor te fué fatal. Yo de tu vida la pura y casta fé rasgué á pedazos, cuando una noche de locura y vértigo ébria de amor te recibí en mis brazos. Dios en tu corazon puso su imajen:

no debia un mortal, oh! no debia elevarse hasta tí.—Volaste al cielo! Mi amor, lo sé, mi amor no merecia encenderse en la llama que allá en tu corazon sagrada ardia!

Pronto, Julieta, pronto seré tuyo! El veneno eficaz que arde en mis venas pronto tuyo me hará. Mujer celeste, perla pura de amores, escondida por Dios en el tesoro de mi vida, pues conmigo partiste tus amores, tambien conmigo partirás tu tumba.

Anjélica mujer, si Dios me diera el escuchar tu voz solo un instante, oirte una palabra todavia, de amor una palabra cariñosa por tus labios de cielo pronunciada, yo la muerte gustoso aceptaria, y de Romeo el alma enamorada en éxtasis de amores subiria del cielo hasta la bóveda azulada.

Eternidad de Dios!… Es ya el veneno quién turba mi razon?… Aquella mano, aquella mano, si, yo la he sentido estremecerse…—No, delirio insano! En todas partes agolparse veo cien visiones fantásticas…

cien visiones fantásticas… Romeo!

Ah!… es mi nombre!… Mi nombre repetido por la anjelica voz de mi Julieta.

Romeo!… donde estás?… No me has oido?

Dios escuchó mis ultimas plegarias y el oirla otra vez me ha permitido! Celeste ardor mi corazon inflama. Desde la eternidad su voz me llama

Que oscuridad! qué sueño!… No recuerdo porque en este lugar… Mi mente inquieta procura en vano… en vano… tengo miedo! Romeo, ven!

Romeo, ven! Aguardate, Julieta! no tardaré en morir.

no tardaré en morir. Oh! mi Romeo! lo recuerdo ya todo. Misteriosa su voz me lo anunció. Talerm me dijo «bajarás á una tumba mentirosa dó irá Romeo á demandar su esposa.»

Oh! no me desperteis!

Oh! no me desperteis! Talerm diria: «baja al sepulcro en busca de Julieta; muerta la creen todos; vé no tardes, un brevage la di.»

un brevage la di.» Cielos! qué escucho!

Si sola en esos sitios sepulcrales me hubiese hallado, sí… oh! si por cierto! el terror, y la angustia, y el martirio, oh! no lo dudes, no, me hubieran muerto

Oh! Julieta, háblame!… Por Dios que me hables! que escuche yo tu voz!

que escuche yo tu voz! Oh! todavía, todavía los cielos nos reservan inefables momentos de alegría. Tornarán los instantes de dulzura que, en brazos uno de otro, transcurrian con sus horas de vértigo y locura; tornarán esas noches voluptuosas por la luz de la luna iluminadas, noches enteras del amor, pasadas á la sombra de bóvedas frondosas bajo un techo de ramas olorosas por la nocturna brisa acariciadas. A oir, amado mio, tornaremos de la alondra el cantar, y á sus cantares

de amor nuestros suspiros mezclaremos, y cual antes, mi bien, por las estrellas as horas que transcurran contaremos.

Ay! no me hables asi! Tu voz querida me hace daño, mi bien!

me hace daño, mi bien! Lloras, Romeo? Di, qué tienes encanto de mi vida? Pesar secreto en tus miradas leo!

Tú no comprendes, no!… yo te creia sin vida ya, que exánime en la tumba mis ojos te han mirado, vida mia! Entonces… yo no sé!… mas he sentido que el dolor en mi pecho penetraba, que opreso el corazon, de muerte herido, á pedazos, mi bien, se desgarraba, y frenético, loco, delirante, pues sin tí mi existencia despreciaba, intenté…

intenté… Qué intentaste?

intenté… Qué intentaste? Vete, vete… te aborrezco!

te aborrezco! Dios mio! que lenguaje!

No, te adoro, mas vete!

No, te adoro, mas vete! Cielo santo! por piedad!…—desfallece!—dime, dime, habláme!… por favor!…

habláme!… por favor!… Sufria tanto! qué hubieras hecho, dí, mi bien querido, si cadáver me hubieses encontrado?

Á buscarte al sepulcro hubiera ido. Muerto hubiera tambien.

Muerto hubiera tambien. Pues yo he creido que muerta estabas tú.

que muerta estabas tú. Justicia eterna!

Voy á morir. El corazon te adora.

Te seguiré tambien.

tu mano… por piedad! Oh! yo no quiero, yo no quiero que mueras!… lo has oido? Debes vivir para mi dicha toda.

En el cielo, mi bien, mi bien querido, en el cielo quizá nos hallaremos y felices allí nos amaremos. Ven, mi Julieta, ven, á Dios oremos!

Ay! no puedo!… Dios mio! y á dejarla condenado me veo?… Tan hermosa!

Tan hermosa, Señor!… Piedad divina! siento la muerte ya… ya está vecina. Mi corazon… oh Dios!… queda… contigo… Adios, Ju…lieta… a… dios!

Adios, Ju…lieta… a… dios! Oh! ya te sigo.