Spanish poem
Escena 4
Hija mia!… perdon… yo la perdono! no sabia, Talerm…
no sabia, Talerm… Cielos que miro!
Muertos están!
Muertos están! Misericordia eterna!
Volaron como mártires unidos á demandar al Dios de los mortales la palma de su santo sacrificio.
Sus almas gozan ya dicha inefable del cielo en los espacios infinitos. Tal fué de Dios la voluntad suprema: Del Señor respetemos los designios.