Spanish poem
Escena 5
Julieta, vida mia, por una eternidad en este abrazo cien vidas á tenerlas yo daría!
Temo morir de angustia y alegría!
Luz de mis ojos, celestial tesoro, flor bella y perfumada de mi amor en el valle cultivada tan solo para mí… ay! yo te adoro como adora el creyente al idolo que eleva en sus altares, como adora el marino al Dios que con su mano omnipotente la cólera apacigua de los mares. Amarte siempre el corazon ansia!
Pero has tardado mucho, vida mia!
Por tí, Julieta, por tu amor preciado hazañas y laureles he alcanzado. Mis naves genovesas al combate, á la gloria me han llevado, y en lo mas fuerte allí de la matanza, y alli de la pelea en lo mas crudo, me era tu imájen plácida esperanza, me era tu nombre invulnerable escudo. Dó quiera el corazon te ha alzado altares, alcancé para tí do quier laureles, y tu nombre en las aguas de los mares con sangre hice escribir á los infieles. Que tú, Julieta, anjelical y pura, has sido para mí cual faro incierto que allá, en la noche oscura, del caminante audaz el paso guia.
Pero has tardado mucho, vida mia!
Y por fin, cuando Génova me ha visto, en su puerto preciado, rival del viento y de la mar señora, entrar con mi galera vencedora; cuando el pueblo agrupado, ramas de olivo y de laurel batiendo, hanme visto, galanas, cual enebradas perlas, conduciendo una sarta de naves africanas; allí, mientras sonaba el aplauso do quier, do quier los gritos, con los ojos del alma te buscaba y á solas me decia: «Por solo su mirada hechizadora, por solo su sonrisa sedactora, mis laureles y aplausos trocaria.»
Pero has tardado mucho, vida mia!
Julieta, esposa mia!
Julieta, esposa mia! Cada noche yo abria esa ventana —la ves, Romeo?—y cuantas, cuantas veces me hallaba aquí la luz de la mañana. Á la risueña aurora, á la brisa lijera, al ave viajadora, al arroyo que nace en la padrera, cada dia llorosa preguntaba: dó está mi bien querido? y todo se callaba y el eco solo contestaba: ido! Penoso el corazon, desecha en llanto de aquí me separaba mas triste cada vez en mi quebranto, y entonces le decia á mi deseo que al párpado en sollozos se agolpaba: «es tarde ya! no viene mi Romeo!»
Porqué llorar, porqué?
Porqué llorar, porqué? Tambien un dia al verme triste y sola, sin nuevas, ay! como tener solia, yo sospeché de ti.
yo sospeché de ti. De mi!
yo sospeché de ti. De mi! Romeo, perdónale ese error al alma mia! Fué un sueño… un no se qué… mas recordaba es de mi sueño mentiroso brillo— (ba,— que un dia que en mis brazos te enlazaba, que amor eterno yo á tu amor juraba, te di al partir mi cifra en un anillo.
Y bien!
Y bien! Y bien! Me figuré… qué loca! que si un beso tu labio dar queria á esa prenda de amor, encontraria al lado de la mia otra sortija mas tu amante boca.
Oh sospecha infantil!—A un africano, á un gefe valeroso, yo, por la prenda de mi amor querida, la libertad le di y salvé la vida. «—Toma, me dijo entonces, Nazareno, «acepta esta sortija: es un tesoro, «que oculto bajo el oro
«encubre suspicaz, mortal veneno. «Toma esta prenda de mi vida en pago; «una deuda de honor te satisfago, «que si á manos acaso de los mios «te conduce tu suerte, «yo mi deuda de vida habré pagado «segura presentándote la muerte.» Me la dio, la admití; y la he guardado.
Tal sospecha perdónale á tu esposa fué un engaño! No, no… no estoy celosa!
La oscuridad que reina, pronto la luna rasgará. Su brillo, su luz amortiguada venderme puede. Mi Julieta amada, mañaña, presuroso, yo tornaré á tus pies, y enamorada ceñirás con tus brazos á tu esposo.
Tú pronto ya! Qué vale ese minuto de placer y de dicha, comparado al siglo de tormentos que he pasado!
Es fuerza, amada mia!
Es fuerza, amada mia! Ah! sí, Romeo, pudieran sorprenderte, y tu sorpresa aquí fuera mi muerte; que sin tí, sin tu amor, corazón mio, para tu amada el mundo está vacío. Vete, no tardes, vete!
Vete, no tardes, vete! Mi Julieta, mi porvenir, mi cielo, mi tesoro, ánjel el de amor que adoro, el Dios de los mortales me es testigo que el alma dejo aquí.
que el alma dejo aquí. También te llevas mi Romeo, mi amado, al irte tú, mi corazón contigo.