Spanish poem
03
Volvamos al monte aquél y al tiempo tradicional, en que en manos del infiel, aún no blanqueaba sobre él el rico Santuario actual.
Dejemos para otro día y para otra poesía más realista y más cristiana, la alegre fiesta murciana, que va al monte en romería;
y volvamos mente y ojos al tiempo ya inmemorial de cuentos, sueños y antojos, que da hastío y causa enojos al filosofismo actual.
Y dejadme aquí ingerir, aunque a mí no me competa, lo que aquí voy a decir como ilógico poeta que divaga al discurrir:
y es: que España, a quien no inquieta de hoy el negro porvenir, que a la ley mal se sujeta, de cuya vida son meta holgar, cantar y reñir,
podrá su fe y poesía arrojar al albañal; mas dejadme que me ría de vuestra filosofía predicada a pueblo tal.
Aquí, en nuestra buena España, donde se duerme la siesta, donde se canta la caña, donde el trabajo molesta y es la vida una cucaña,
quien parece que medita, reflexiona o filosofa… sueña, está en Babia o dormita; que no es país de la estofa del de el griego Estagirita.
A este sol del mediodía se filosofa tan mal, que España tiene hoy en día en una guitarrería su piedra filosofal.
Y dejando también esto para mejor ocasión y sitio en que esté bien puesto, volvamos al curso y texto de mi rota narración.
Vamos, pues, al monte aquél a ver si damos por fin con la tradición que en él y de Murcia en el jardín, dejó tras sí el moro infiel.