Spanish poem
03
No la dejes perdida: Que es el perfume De la flor de mi vida Que se consume. Junto a ti paso, Y de tu alma la dejo Puesta en el vaso;
Y al salir de la mía, Que sepas quiero Que es flor de la hidalguía De un caballero: Que a ti se atreve, Porque sabe que darla Solo a ti debe.
De los revueltos mares Crucé el espacio Por traer mis cantares A tu palacio. De tus salones No hagas cerrar las puertas A mis canciones.
Mi pensamiento leve Como una nube Hasta el cielo se atreve Y hasta ti sube. Deja que aliento Tome un punto a tus plantas Mi pensamiento.
Insectillo estraviado De loma en loma, Al pasar a tu lado Libé tu aroma: Fue en mi osadía: Mas fue ley de española Galantería.
A saludarte amigo Vine, y me alejo; De tu amparo al abrigo Mi libro dejo. En él se encierra La esencia de cuanto amo Sobre la tierra.
Hallarás mis leyendas Algo sombrías: Siempre cosas horrendas Cuento en las mías; Mas lee mis cuentos, Que, aunque negros, son humo Mis pensamientos.
Y como el humo pasan Rápidamente, Golondrinas que rasan La haz de una fuente. Lee: los colores De sus hojas son negros, Pero son flores.
Consérvalas, señora, Por si el destino divide desde ahora Nuestro camino. Yo con mis rimas Voy lejos, y tú partes A opuestos climas.
¿Nos saldremos al paso? Nunca, Señora. Yo voy hacia el ocaso: Tú hacia la aurora. Si allá me pierdo, En el libro de tu alma, Dame un recuerdo.