Spanish poem
03 (En una casita blanca)
En una casita blanca, Que á sombra de un verde sauce Se mira en la agua de un cauce Que va un molino á mover, Vive un doctor estranjero Del país muy estimado, Porque su amor le ha grangeado Su rectitud y saber.
Diez años hace que vino A establecerse en la tierra, Y en esto solo se encierra Cuanto el vulgo sabe de él: Independiente y discreto, Curiosidad no provoca: Mas sellada está su boca. Y cerrado su cancel.
Rara vez tiene en su casa Convidado ni visita: En su piso bajo habita Con modestísimo ajuar; Allí tiene establecidos Su estudio y recibimiento, Y de libros hasta ciento Sobre el arte de curar.
Allí el patán y el hidalgo Que á consultar su dolencia Van, le aguardan en ausencia O para su entrada vez: El los llama á su despacho Por el turno en que ellos vienen, Guardándoles el que tienen Con estricta rigidez.
En su ministerio exacto, Jamás niega su asistencia Ni al dolor ni á la indigencia Con escusa ó dilación; Ni le han impedido nunca Que llenara su destino, Ni el esceso del camino Ni el rigor de la estación.
En la cámara del rico Que en holandas se reboza, Igualmente que en la choza O abrigaño del pastor, Se le mienta con respeto, Se le ve con esperanza, Se le acuerda confianza, Se le paga con amor.
Idólatra de la ciencia, Recorrido ha en largos viages Los mas remotos parages De sus secretos en pos; La África, el Asia, la India, De ellos su ciencia han provisto, Y en sus desiertos ha visto Las maravillas de Dios.
Por eso igualmente viendo. Por donde quiera las leyes Infringidas por los reyes, Mal cumplidas por su grey, El mundo, tiene por patria Errante cosmopolita: Mas de los pueblos que habita Respeta y cumple la ley.
Como hombre que ha visto mucho Sus opiniones estrañas Califican de patrañas Cosas en que el mundo cree: Y pospone los principios Y la ley de los gobiernos, A los principios eternos Y á las leyes de la fé.
Hombre de arte, tiene en poco Los blasones de nobleza, Y no estima por grandeza Mas que la del corazon: Y al juzgar á los humanos Sin mirar á sus blasones, Solo acuerda á sus acciones Su imparcial estimación.
Observador reflexivo, Tiene del hombre y del mundo. Conocimiento profundo Y comprensión perspicaz: Y en sus sólidos principios. Firme, es en sus opiniones Como breve de razones En su dictamen tenaz.
Y una vez que él ha abrazado Resolución ó proyecto, Hasta que le lleva á efecto Ni duda ni vuelve atrás. Lo mismo trata los males Medita, observa, registra, Y en las drogas que administra, No se equivoca jamás.
Iniciado en los secretas Y las lenguas orientales, Sus yerbas medicinales Conoce con perfección: Y en una caja de cedro Con labores damasquinas, Guarda en frascos medicinas Que estrañas á Europa son.
Mil veces le ofreció el mundo Interés y dignidades, Córtes y universidades Ansiando su posesión: Mas él rehusó modesto El honor de sus favores, Por razones superiores Que guardó en su corazón.
Tal es el doctor severo Que en el piso bajo habita De aquella alegre casita Que al pié de la torre está. Su piso elevado, á estilo De los pueblos del Oriente, Es un santuario que asilo Solo á su familia dá.
Compónenla dos mugeres; La mayor, de edad provecta, A su cargo tiene afecta La economía interior: La mas joven goza en ella De libertad absoluta, Sin que acote ni discuta Su autoridad el doctor.
En la posición de entrambas La diferencia es notoria, Y su línea divisoria Bien fácilmente se ve: La mayor rige, dispone, Gobierna, administra, ordena, Deberes tiene que llena; La menor manda y posée.
El poder de la primera Tiene cotos: esta alcanza Del doctor la confianza: La mas joven el favor: Pero de entrambas apoya El poder y valimento, En el sólido cimiento Del decoro y del honor.
El tipo de ambas es puro Y acusado netamente: La mayor es diligente, Reflexiva y perspicaz; Sin bajeza cariñosa, Complaciente con prudencia Por su celo y esperiencia De su empleo muy capaz.
Aunque raya en nueve lustros, Su raza transteveriana Ver su belleza romana Deja de ellos á través: Sus clásicas proporciones Del pueblo rey la matrona Recuerdan en su persona, Y lleva el nombre de Inés.
La menor es una Rosa Que al bello sol de la vida Abre fresca y aromosa Su capullo virginal: Mas flor de orientales climas, Su tipo, mucho mas bello Que perfecto, tiene el sello De su orígen oriental.
Diez y ocho abriles sus rosas Sobre su faz deshojaron, Y en memoria la dejaron Su carmín primaveral: Mas temprana cuál las rosas Que al sol de África florecen, Ya sus formas aparecen En desarrollo total.
Es una de esas mugeres A quienes naturaleza Hace tipos de belleza En su hermosa imperfección; Cuyas formas espresivas En sus líneas incorrectas Mil veces mas atractivas Que las mas perfectas son.
Su beldad no constituyen Las esactas proporciones, Ni se dan sus perfecciones A analítica inspección: Su hermosura está en la gracia Que no miden los compases, Dón multíplice de fases, Incapaz de descripción.
¿Qué es la gracia? Es un encanto Misterioso, indefinible: Una luz improducible Por las tintas del pincel: Es algo al poder rebelde De la lengua y de la pluma; Es un dón de Dios en suma: Pero ¿quién dá razón de él?
¿Qué es la gracia? La de Rosa Es la airosa gentileza Con que se alza su cabeza De su cuello en la esbeltez; Es el aire voluptuoso De su talle que cimbréa, Que se comba y que se arquea Como el junco y como el pez.
La sonrisa embriagadora Que hoyos hace en su mejilla, Los cambiantes con que brilla Rica en luz su pura tez, La caida de sus párpados, El ondear de sus cabellos, Las cascadas que hace entre ellos De la luz la esplendidez
Es la marcha seductora De aquel pié menudo y leve, Que parece que en la nieve Ni hace huella ni alza són: El acento cuyo timbre Hasta el alma profundiza, Y el mirar que magnetiza Con la luz de la pasión.
Este tipo de hermosura. Que al análisis resiste Y al discurso, solo existe Bajo un sol meridional: Y jamás le reprodujo Del ingenio el poderío, Ni del mármol en lo frío, Ni en lo duro del metal.
Tal es el tipo de Rosa, La admirable criatura Que dá ser con su hermosura A la casa del doctor: Rosa es uno de esos seres Cuyo gérmen, cuya esencia Animó la Omnipotencia Con el fuego del amor.
¿A qué raza pertenece? ¿Qué emisferio la dió cuna? ¿Qué derechos, qué fortuna La reserva el porvenir? Del secreto de su vida El doctor tiene la llave; ¿Y quién va de hombre tan grave Los secretos á inquirir?
Mas, lector ¿cuál es el nudo Del hilo oculto que corre Desde la casa á la torre En donde conmigo estás? Escúchame un doble diálogo Que en este momento pasa En la torre y en la casa, Y el nudo desatarás.