Versos Spanish José Zorrilla 03

Spanish poem

03

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Con un puñado de silvestres flores, Dón de mi gratitud, de mi fé prenda, Pobres de olor y escasas de colores, Tegí la relacion de esta leyenda: De mi humilde jardin son las mejores, De mi sincero corazon la ofrenda; Y al dárselas al pueblo Mexicano, Quiero que pasen por tu noble mano.

Tú que por sus alcázares penetras Como en el gabinete de sus damas, Que amparador y alumno de las letras, Hijos ó amigos á sus sabios llamas: Tú que las obras del saber perpetras Con los favores que sobre él derramas, Presentarás el libro que te fio, Prestando autoridad al nombre mio.

Tú que me introdujiste en sus salones, Llévale al camarín de las hermosas: Dílas que son mis nómades canciones De la luz de sus ojos mariposas; Dílas que en el monton de sus renglones Encontrarán sus nombres entre rosas, Y que en muestra de hidalga cortesía Un poeta galan se las envía.

Más esplícito sé: dí á las doncellas, A los viejos de su honra tutelares Y á los esposos de las damas bellas, que no encierran veneno mis cantares, Que mis flores son castas, que con ellas La corrupcion no asalta sus hogares: Porque es el libro que dejarle quiero, Homenaje cortés de un caballero.

Al monge austero, al sacerdote grave Y al Pastor del católico rebaño, Dirás que en este libro nada cabe Ni de la fé, ni la moral en daño: Que es obra de un autor de quien se sabe Que, á la impiedad de su centuria estraño, La religion d Jesu-Cristo santa Con fé profesa y con audacia canta.

A los poëtas cuya noble lira Resonó generosa en mi alabanza, Dí cuánto orgullo y gratitud me inspira, Cuán honda fé, cuán plácida esperanza Ver que por mí su corazon respira Cariño fraternal y confianza: Recuerda que á sus muestras de cariño Llorando abrí mi corazon de niño.

A los cantares que en mi honor han hecho Responderá mi voz tal como pueda: Mas si por falta de vigor ó trecho Débil ó escasa mi cancion se queda. Díles que en cambio quedará en mi pecho Mi gratitud y su memoria leda: Que no atiendan al tono en que respondo, Sino del alma que les habla al fondo.

Si á las regiones del poder que debes Llevar mi libro juzgas, vé en buenhora; Mas cuando á sus alcázares le lleves, De ellos anuncia á la gentil señora Que yo, pájaro errante de alas leves, De lo hermoso cantor dó quier que mora, Voy á posar en su balcon mi vuelo Y á alzar mi voz de su hermosura al cielo.

Al vulgo le dirás… si por mal caso Das con vulgar y atrabiliaria gente, Que su calumnia vil intentó acaso Amancillar mi honor traidoramente; Pero que yo por entre el vulgo paso Sereno el corazon, alta la frente: Porque me escudan de su ruin malicia El sentido comun y la justicia.

Mas de haber descendido me arrepiento A la esfera vulgar: sobre ella salto. Rico de lealtad, de envidia exento, Sobrado de vigor, de miedo falto, No desplego mis alas á ese viento; No es esa mi region; vuelo mas alto; La espalda vuelvo sin temor ni encono: Cristiano, olvido; vencedor, perdono.

Y ahora ¡oh noble y cariñoso amigo! Que mi libro y mi fé dejo en tu mano De tu fé y amistad bajo el abrigo, Voy á abrir ante el pueblo Mexicano El tesoro de amor que va conmigo, De mis recuerdos el florido arcano: ¡Y plegue á Dios que dejen mis cantares Halagüeña memoria en sus hogares!

¡Y plegue á Dios que el gérmen de mi aliento Quede en el aire en armoniosas olas, Y arrulle sus oídos el acento De mis americanas barcarolas! ¡Y plegue á Dios que cuando el mar y el viento Me vuelvan á las playas Españolas, Queden tras mí como memorias gratas, Ecos de mi cantar, mis serenatas!

¡Y plegue á Dios que de la edad presente Viviendo en la memoria mis cantares, Pase mi nombre a la futura gente Ingerido en sus cantos populares, Y que los himnos que mi fé valiente Alza ante los católicos altares, Conserven en el pueblo Mexicano La fé sublime y el valor cristiano!

Y tu, Conde leal, que el libro mío Al mundo sacas y á la luz arrojas, Permite para tí que á su albedrío Consagre mi amistad algunas hojas. Quiero de mi jardin tosco y bravío Que un ramillete para tí recojas, Mas sin que estorbe que de mí recibas Esta mata feraz de siemprevivas.

Junto á la cabecera de tu lecho Ponlas: y cuando ya no esté contigo, Al recorrer el camarin estrecho, De nuestras horas de espansion testigo, Piensa que son las flores de mi pecho Cuya semilla morirá conmigo: Flores de mis recuerdos mas felices Que tienen en mi alma sus raíces.