Spanish poem
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«Espera, rawí o bardo, almoghrebí o cristiano, y cuando algunas horas en donde estás estés, en tu cantar muzárabe, si escapas de mi sano, de lo que pasa es fuerza que explicación te des. Espera ahí, aunque el ritmo de tu cantar sea roto: espera…, ¿sientes?…, ¡tiemblas! ¿Concibes ya lo que es? Yo soy quien pasa. ¡Paso! Yo soy el terremoto, que te alza con la tierra sobre que están tus pies. Yo soy: poeta, canta sobre mi espalda ahora: yo soy: tu voz levanta sobre mi rastro y llora, y la clemencia santa de Dios cantando implora tu fin si no te espanta cantar tan de través.» —Yo espero en Dios: tu muerte con sus dolores, no me espanta: me sobra lo que he vivido: lo que me espanta, ¡oh germen de sus temblores!, es mi Edén de Granada ver convertido por ti en páramo agreste sin moradores. ¡Granada mía! Yo incrustar en la tuya logré mi historia, yo cifré en ti mi gloria, mi idolatría, y mi vida cantando pasé tu gloria día por día: mas sabes que agua y fuego van a porfía por regular del globo la trayectoria rajándole y soldándole mientras se enfría; y ante esos dos titanes trastornadores, temblar y llorar puede ¡Granada mía! nada más, cuando tiembles y cuando llores, mi poesía.