Spanish poem
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De las flores preciosas Americanas, Dice que sois las rosas Las Mexicanas: Pues si sois tales, Yo soy la mariposa De los rosales.
Balsámicas, gentiles, incomparables flores, Orgullo de este fértil Eden occidental, Sin par en el perfume, sin par en los colores, Cual hijas de su eterno calor primaveral: Hurís á quien animan la luz y los fulgores Del cielo y los volcanes de su país natal, Y á cuyos ojos prestan sus rayos vibradores Los astros centellantes el cielo tropical;
Las flores todas que dan las playas De Asia y Europa y Africa ví, Los amarantos de Nola y Bayas, De Fez y Tánjer los alhelís, Las rosas frescas de Alejandría, Los tulipanes de Abdúl-Medjid, Los azahares de Andalucía Y las camelias que ama París:
Y como sois famosas Las Mexicanas, Vengo á veros ¡oh rosas, Americanas! Y pues sois tales, Yo soy la mariposa De los rosales.
Gazelas de estas áureas espléndidas montañas, Abejas luminosas de su feráz jardin, Palomas anidadas entre sus dulces cañas, Perlas del mar que brama de Méjico al confin; Yo soy el vagabundo poeta de las flores, Y os traigo un ramo de ellas, que aunque es ofrenda ruin, Acaso conquistarme podrá vuestros favores Por mariposa vuestra si me aceptais al fin.
Yo sé la historia de los amores De cuantas flores, vagando, ví, Y en versos dulces y arrulladores Como las áuras, la sé decir. Abrid, ¡oh rosas americanas! Vuestra corola fresca y gentil: Las mariposas son las hermanas De los poetas en mi país.
Los poetas de Oriente Son mariposas Que anidan muellemente Bajo las rosa: Y pues sois tales, Yo soy la mariposa De los rosales.
Yo os traigo solo flores y trobas, muy sencillas Como regalo tosco de bárbaro Oriental; Pues aunque sér me dieron y nombre las Castillas, Habito los desiertos del árabe arenal. Sus tribus me adoptaron, y al aceptar el traje, La lengua y las costumbres de su region natal, Su instinto vagabundo, su condicion salvage Pegáronme á despecho del coazon lëal.
Poeta moro, vengo de Oriente A oir los cantos de esta region: Bardo cristiano, vengo á Occidente Las maravillas á ver de Dios. Mariposilla sin compañera, Vengo saltando de flor en flor, Puse de las gálias en la ribera Se queda preso mi corazon.
Poeta ó mariposa, De amor perdida Paso de rosa en rosa Mi inquieta vida: Y en ansias tales Vago solo y sin rumbo Por los rosales.
Por eso mezcla estraña de moro y de cristiano, De bárbaro y de culto, católico y gentil, Del árabe salvaje y el noble castellano La lengua y los cantares confundo veces mil. Por eso en doble estilo, ya culto, ya villano, Os canto al són del harpa ó al són del tamboril, Y en este ramillete que os da mi torpe mano, Mezclé todas las flores del bosque y del pensil.
Y en esta fácil alegoría, Y en este canto de estraño són Os da las flores del alma mia, Cristiana ó mora, mi inspiracion. Hurís Aztecas, lindas sultanas, Abridme al paso vuestro balcon: Rosas, el cáliz abrid lozanas Al manso arrullo de mi cancion.
Mariposilla, dadme Vuestros olores: Trovador, aceptadme Mis gayas flores; Y perenales Para mí darán rosas Vuestros rosales.
Hermosas, no á mi oferta cerreis la mano arisca Sultanas, no el oido cerreis a mi cancion; Para vosotras templo mi guzla berberisca, Y dejo por vosotras en mi mansion morisca A la que tiene sola mi fé y mi corazon. Hurís de este Eden rico de aromas, luz y oro, Si á cuentos y cantares teneis aquí aficion, De cuentos y cantares juntemos un tesoro: Yo os dejaré los mios en mi dialecto moro, Y llevaré los vuestros á mi oriental region.
Y de mis flores con la semilla Haced, hermosas, aquí un plantel; Yo de los mares á la otra orilla Vuestros rosales trasplantaré. mi gracil hurí africana, La que de mi alma guarda el vergel Vuestros rosales cuidará ufana, Y yo á su sombra reposaré.
Rosas de mis recuerdos, En los pensiles De la Europa, capullos Dareis á miles: Y allá en mis males Sombrearán mis recuerdos Vuestros rosales