Versos Spanish José Zorrilla 13

Spanish poem

13

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Y trascurrió una semana, Durante la cual subía Al castillo cada día El doctor muy de mañana;

Y á Don Carlos presentando Su colación matutina, Iba de su medicina Los efectos observando.

El mozo se acostumbró Poco á poco á su presencia, Y el médico con paciencia La voluntad le ganó.

Pasósele la manía En que con furor insano De su puerta espada en mano Las entradas defendía;

Y al llamar á ella el doctor, Salía tranquilamente Y almorzaba mansamente Con él en el corredor.

Mentóle á Rosa una vez, Y él, siguiendo en su manía, Con la mayor sencillez Dijo: “duerme todavía.”

Sentóse un dia el barón Entre ellos dos á la mesa Sin que hiciera de sorpresa La menor demostración;

Comió en silencio y tranquilo Sin la señal mas ligera De que les reconociera, Mas no perdió nunca el hilo

De las continuas historias Que el médico le contaba, Y con las cuales trataba De despertar sus memorias.

Don Carlos, cuya demencia Tal vez era una manía, Que completa le absorvia La luz de la inteligencia,

Que habiendo todo su ser Concentrado en una idea, Le hace cuanto ella no sea Incapaz de comprender,

Presta á cada relación Del médico oido atento, Porque él echa en cada cuento Un anzuelo á su razón.

Y del corazón humano Conocedor, y de ciencia Muy capaz cualquier dolencia De sondar, le va á la mano

Con sus oportunos cuentos Trayendo insensiblemente, Haciéndole diestramente Hilvanar sus pensamientos.

Pero nunca los asuntos Y relaciones horrendas De sus sombrías leyendas Tocaban mas que dos puntos:

El amor y la locura; Amor siempre contrariado, Pero siempre al fin logrado Por milagrosa aventura.

Locura siempre causada Por un amor imposible O por una escena horrible, Mas por el amor curada.

Pues todas sus relaciones Concluían venturosas Con curas maravillosas Y hasta con resurrecciones.

El barón, que algunas veces Tales historias oía, A sí mismo se decia; “¿A qué contarle sandeces

“Semejantes? ¿No está ya “Bastante huero de seso “Sin venirle ahora con eso? “En fin, él se entenderá.

“¡Qué diablos! este doctor “No hace como los demás “Ninguna cosa jamás.” Y se iba de mal humor

El barón á su aposento, Dejando al doctor y á su hijo Engolfados de algún cuento En el relato prolijo.

Mas el buen doctor, que paso A paso con sus intentos Iba adelante, sus cuentos Seguia sin hacer caso

Del barón; y cada dia Con mas atención Don Carlos Distraído en escucharlos Menos loco parecía.

Y así pasó otra semana; De noche apuraba el loco Su frasquillo poco á poco, Y el doctor por la mañana

Subia el efecto á ver Del misterioso elixir, Y tornábase á partir Para tornar á volver.

Y siempre al irse, el barón Al médico preguntaba Si Don Carlos mejoraba: Mas nunca contestación

Categórica obtenía: Por lo que él daba por fijo Que ó no mejoraba su hijo O el doctor no lo sabia.

Mas si rázon de provecho Jamas de él puede obtener, Siempre le ve parecer Y marcharse satisfecho:

Lo cual tiene el buen barón Tan ciego y desorientado, Que vive como colgado Entre una y otra opinión.

Resuelto, pues, á esperar, Al tiempo deja que ruede Y hace no mas lo que puede, Que es; ver, oir y callar.

Y así paso la semana: El doctor en cada cuento Mas difuso, y mas atento Don Carlos cada mañana.