Spanish poem
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«¡Ay de mi Alhama!» en su palacio dijo Muley, que aun suya en su dolor la llama: Y el eco triste, de sus techos hijo, Suspiró: «¡Alhama!»
Desde las torres del gentil palacio Bajó en las brisas, y de rama en rama Corrió los huertos y gimió el espacio: «¡Ay de mi Alhama!»
Llegó hasta el vulgo la terrible nueva. ¿Quién para el vuelo de la errante fama? Su voz diciendo en la ciudad se eleva: «¡Ay de mi Alhama!»
La turba ociosa, de pavor transida, La aciaga nueva por doquier derrama: Doquier repiten por donde es oída: «¡Ay de mi Alhama!»
El ruin villano y el audaz guerrero, El noble altivo y la orgullosa dama Dicen, llorando con el pueblo entero: «¡Ay de mi Alhama!»
Y el pueblo entero del palacio augusta Corre á las puertas, y furioso clama Con voz que impone á sus vivientes susto: «¡Ay de mi Alhama!»
La guardia negra que á Muley defiende «¡Atrás!» las picas enristrando esclama: Se irrita el pueblo, y el clamor se extiende «¡Ay de mi Alhama!»
Las régias salas el motín conturba Que en torno de ellas cual tormenta brama, Y al grito tiemblan dé la airada turba: «¡Ay de mi Alhama!»
Muley no duerme: cinco mil guerreros En quienes arde del honor la llama, De sus legiones manda delanteros Ir sobre Alhama.
Y al caer la noche, gineteando al frente De hueste inmensa que la lid reclama, Partió gritando con su armada gente: «¡Venganza á Alhama!»
«¡Venganza á Alhama!» Repitió la plebe Que al rey valiente y vengador aclama: «¡Aláh, le dijo, la victoria lleve Contigo á Alhama!»
Mas ¿quién penetra en el destino obscuro De su ancho velo por la espesa trama? Voz misteriosa suspiró en el muro: «¡Ay de mi Alhama!»
Eco siniestro, que la fé desmiente De los Muslimes y á su rey infama, Toda la noche repitió doliente: «¡Ay de mi Alhama!»
¡Tal vez las almas de los muertos, cuyos Miembros sin tumba el agua desparrama De los nublados, piden á los suyos Tierra en Alhama!