Versos Spanish José Zorrilla 35

Spanish poem

35

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Había muerto Don Gil el día treinta De julio de ochocientos cincuenta: Noticia en prosa vil, baja y rastrera, Como la puede dar mi lavandera; Pero que no la dieran más exacta Ni el mismo calendario ni la epacta. Los que viven creyendo todavía Que siempre ha de mentir la poesía, De esta verdad de a puño tomen acta. Mas vamos adelante con los hechos, Fuera porque Don Juan se dio a ello traza, Fuera porque Don Gil tomara a pechos Que no se concluyera en él su raza, Ello fue que a la hora de su muerte De Rosa y de Don Juan unió la suerte; Y un padre que suplica en la agonía ¿Qué promesa filial no rompería? Rosa llegó al altar como una estatua, Sin corazón, sin sentimiento, fría, Del que nunca fue amante a ser esposa, Logró en ella Don Juan su ambición fatua: Don Juan era barón… y mártir Rosa. Al mes del matrimonio Rosalía Encerró su vejez en un convento; Rosa en la sombra y soledad vivía De su antigua mansión de Andalucía; Don Juan, a sus negocios más atento Que a Rosa, puesto siempre en movimiento, De Granada a Madrid iba y venía: Porque desde el momento De su desventurado casamiento De barón con el nombre, y de marido, La maldición de Dios le había caído. Él, siempre tan feliz en sus empresas, No ponía ahora mano en cosa alguna En que no hallara adversa la fortuna; Y en un año perdió sumas tan gruesas Que para reponerse de los daños Que en unos cuantos meses Han hecho en su caudal tales reveses, Iba a necesitar algunos años. Empezó a cavilar, y a andar sombrío: Supersticioso y ruin, su mala suerte Achacó a la influencia de su esposa, Y un genio más tiránico y más fuerte, Más airado y tenaz que el de su tío Descubriendo por fin, dio contra Rosa, Para cuya infeliz y triste suerte Son remedio no más Dios y la muerte.

Y de esta vida interior El perpetuo torcedor Puede solo imaginar Quien sepa lo que es estar Mas casado y sin amor.